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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Esta espectacular vuelta redonda que incluye tres o cuatro de las mejores playas de Ubatuba, puede hacerse en unas horas, o mejor aún, empleando todo el día para disfrutar del mar, del sol y de la mata atlántica. Algunas coordenadas: Salida de Playa de Fortaleza: 23° 31,84´S 45° 09,84´W Llegada a  Playa Desierta (o Cedro, el nombre no está claro) 23° 32,33´S 45°10,11´W Salida de playa Desierta (o Cedro): 23° 32,39´S 45° 10,26 W Llegada a Bonete y salida hacia Fortaleza: 23° 32,16´S 45° 11,24´W Sistema de coordenadas de Córrego Alegre. El conjunto de playas se encuentra en el sector sur del Municipio de Ubatuba, entre las Ensenadas de Fortaleza y Mar Virado. El recorrido que proponemos se inicia en la playa  de Fortaleza, y regreso al mismo lugar. Existe una variante que permite, a partir de Grande de Bonete, pasar por Bonete y Soarez terminando en la playa de Lagoinha. Esta opción es adecuada para quienes no lleven vehículo propio, ya que pueden ir en transporte público desde la ciudad de Ubatuba a Fortaleza, y luego regresar desde Lagoinha, o al revés.

 

 

Cómo Llegar - Qué llevar

El acceso en auto o transporte público puede hacerse: a Fortaleza desviándose de la ruta Rio-Santos en Playa Dura por paisajístico camino asfaltado (desvio bien señalado) hasta la playa de Fortaleza. En Fortaleza, el auto se abandonará al final del asfalto, en cualquier callecita que tenga lugar (no abunda). En diás feriados y temporada alta, habrá que pagar en algún estacionamiento. La senda comienza en el extermo derecho de la playa de Fortaleza.

Hay que llevar comida, agua (no siempre hay agua en los pequeños arroyos) ropa de baño, si se desea elementos para buceo en apnea, protección solar. Zapatillas y pantalón largo. No hay señal de celular en parte del recorrido.

 

Una caminata por Fortaleza, Deserta y Grande de Bonete, en mayo de 2011

 

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Una vez más, ya tantas, iremos a Praia Deserta desde Fortaleza, que es nuestro camino preferido, ya que encontramos el de Lagoinha un tanto "urbano". Planeamos, además, visitar desde Deserta, la playa Grande de Bonete, y desde allí regresar, por la senda que nunca hemos  recorrido, directo a Fortaleza. El auto, ya está en la callecita habitual, que es la que continúa el asfalto. Fuera de temporada, siempre hay lugar allí. Caminamos unos metros hasta la playa, y doblamos a la derecha. Son unos cuantos metros por la arena firme, hasta que llegamos a la piedra, al final de la playa, donde alguien tuvo la enorme gentileza de tallar unos escaloncitos. Ahora sí estamos en la senda (trilha, en portugués). A los pocos metros, aparece la primera bifurcación, que a la izquierda conduce a la "Prainha" da Fortaleza, donde es posible contemplar los pecesitos. Pero escogemos ir a la derecha. La senda se eleva un poco, y entre los árboles vemos la playa que vamos dejando atrás. No han pasado quince minutos, y ahora parece el desvío a Ponta da Fortaleza a nuestra izquierda. Otra vez escogemos la derecha. Ahora ya estamos en camino. Primero por sectores desmatados, y luego debajo de la selva atlántica llegamos hasta una casita, rodeada de plantas de ananá y otros frutales. Allí comienza el descenso, y, en unos veinte minutos de bajada, ponemos pié en la arena de una de nuestras playas favoritas. Deserta está dividida en dos por unas rocas, por lo que suponemos que una se llama Deserta y otra Cedro, pero nunca hemos podido confirmarlo. De todas formas, no  hemos visto nunca un cedro. Y no importa: nos damos un buen baño, comemos, descansamos, y hacemos las tonteras habituales.

 

Toda la playa para nosotros, con árboles de buena sombra, agua absolutamente transparente, pocas olas, algunas rocas para curiosear la vida submarina con la máscara, una hamaca improvisada. Cangrejitos por la arena, y al frente la Ilha do Mar Virado, con las rocas que la acompañan: Laje de Fora y Laje de Dentro, que así las distinguen las cartas náuticas. Sol intenso, mútiples inmersiones, todo de mil maravillas. Completan el paisaje dos elementos algo discordantes: Los restos de un ranchito, que en años anteriores solía tener un habitante, y los restos de un barcito de playa hecho con hojas de palma. Pero es hora de continuar. llegamos por el extremo norte de la playa, salimos por el extremo sur. La selva, lamentablemente, acaba enseguida. Ha sido eliminada, quién sabe para qué, pues no se ve nada plantado en su reemplazo. Continuamos a pleno sol la subida, que no es muy larga pero brusca. Al final de la subida nos vemos obligados a hacer un alto, pues el sol nos está calcinando. Hacemos la bajada, y poco después estamos bajo la sombra, entre algunas propiedades, y llegamos a Grande de Bonete. Si camináramos toda la playa, en el otro extremo se inicia la senda a Lagoinha. Pero no es nuestra intención. Queremos regresar directamente a Fortaleza, una senda que hasta ahora no hemos transitado nunca, a diferencia de la de Lagoinha.

 

Así que descansamos un rato y ya refrescados, vamos bordeando el arroyo que desemboca allí, sin estar muy seguros del rumbo a seguir. Pero resultará que con el arroyo a nuestra izquierda, vamos bien, y nos acompañará casi hasta el paso entre los morros. Como vemos que el camino que se podría llamar sendero urbano va hacia donde queremos ir, continuamos. Antes de dejar Grande de Bonete, hay que decir que la villa de pescadores no tiene calles propiamente dichas, sino pasajes peatonales, que resultan interesantes de recorrer, y donde uno puede aprovisionarse de algunas cosas, o comer un rico "peixe" acompañado de unas cervezas bien frías en algún restaurante casero. Ahora el sendero se estrecha un poco, y comienza a subir, bastante bruscamente. Al rato, encontramos una "bica" es decir un lugarcito adecuado para tomar agua y refrescarse la cabeza. Bienvenida, pues aunque estemos a fines de otoño, el sol nos cocina. Finalmente nos internamos en la mata atlántica y su sombra, y estamos en el punto más alto del camino de regreso. Lo que resta no es muy lindo, en cuanto al camino: pocos árboles, sendero brusco, mal trazado. O mejor dicho, no se trata de un sendero hecho por caminantes, sino una picada que sigue la línea eléctrica. Pero las vistas de Fortaleza son espectaculares. En pocos minutos de bajada, estamos en la Villa de Fortaleza, y en el boteco (barcito no muy elegante) nos tomamos una cerveza bien fría, y volvemos al auto.

 

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