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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Datos útiles

El Pico Corcovado está emplazado en la Sierra del Mar, cercano a la ciudad de Ubatuba. Tiene una altitud de 1150 msnm. No es el más alto de esta sierra, pero sí el más visible. Desde allí es posible contemplar todo el municipio de Ubatuba, y también Caraguatatuba, Ilhabela y São Sebastião. El acceso puede hacerse de dos formas: desde el pié propiamente dicho o desde altura media, por el municipio de Natividade da Serra. En el primer caso, desde Ubatuba, hay que tomar la BR101 (Rio-Santos) en dirección sur, hacia Caraguatatuba. En Praia Dura, doblar a la derecha por la Estrada do Corcovado, hasta el barrio homónimo, donde quedará el auto. Hay datos de este sendero en nuestro artículo "Igrejinha del Corcovado". Allí se inicia el sendero, que conviene hacer con guía contratado en Ubatuba. El acceso por Natividade da Serra ofrece la ventaja de un desnivel menor a superar, aunque con larga caminata a través del Parque Estadual Serra do Mar. Dentro del parque es obligatorio contratar un guía, o inscribirse en los grupos que organiza de vez en cuando el parque (gratis). Para llegar al núcleo Vargem Grande del parque hay que recorrer un caminito de tierra bastante descuidado, así que luego de lluvias intensas no es conveniente para autos pequeños. Las averiguaciones pueden hacerse en el Núcleo Santa Virginia del Parque Estadual Serra do Mar, con teléfonos que funcionan a veces, o bien en las operadoras de turismo receptivo de Ubatuba. Estas últimas son fáciles de encontrar a través de la oficina de turismo municipal, en la costanera céntrica de Ubatuba. Estas operadoras ofrecen guías para ambas opciones.

Es conveniente llevar pantalón largo y camiseta o camisa de mangas largas, aunque no es imprescindible. Impermeable de ésos que permiten la transpiración, gorro a o algo así. Traje de baño. Calzado cómodo, ya usado. Comida. No es necesario llevar agua. No olvidar la cámara de fotos, desde ya.

 

20 de septiembre de 2013, nuestro ascenso

El maldito celular y la maldita tablet sonaron a eso de las seis. Un buen desayuno y recogimos en Discover Ubatuba a Walter. Esta agencia de turismo receptivo no existe más. Hicimos la subida hacia Taubaté sin problemas, aunque sería mejor haber alquilado algún auto más potente, y no un Fiat Uno con motor 1.00. Apenas pasado el puente y el cartel de incio del municipio de Natividade da Serra, nos esperaba en el puesto de gasolina Fabricio, guía autorizado del Parque. Guiados por él en su moto, recorrimos los veintipocos kilómetros que hay desde la ruta hasta el núcleo Vargem Grande.

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Apenas llegados, emprendimos la marcha: no hay tiempo que perder, la ida y la vuelta toman unas ocho horas de marcha, y el día en los trópicos es corto. Encabezados por Fabricio, transitamos un sendero en medio de la selva, muy bien cuidado. Después de la primer hora hacemos un  descanso en las piedras del río que hemos bordeado casi desde el principio. Diez minutos pasan rápido. El sendero sigue parecido, casi sin darnos cuenta vamos subiendo. A partir de nuestro segundo descanso, empieza la verdadera subida, agotadora. Cruzamos el río varias veces, saltando piedras. En la arena húmeda nuestro guía nos muestra una pisada de anta, animal del que no tenemos ninguna idea de cómo será. Para nuestro desaliento, antes de subir el tramo final, hay que hacer un descenso importante, hasta un pequeño río. De todas formas estamos a más de mil metros: el ataque final de la piedra del Corcovado es breve. Aún siendo breve, nuestros guías nos sacan considerable ventaja, luego hace cumbre Gloria, y finalmente yo, Raúl, cola de perro y lengua afuera. No hay mucho tiempo para quedarse. Sacamos las fotos de cumbre obligatorias. No vemos el valle ni el mar, pues estamos muy por arriba de las nubes, completamente cerradas, aunque hacen un bonito espectáculo. El regreso fue cansador, y algunas subidas, simplemente las odiamos. Hubo algo más de tiempo para remojar las patas en el agua fria, fria, transparente. Cinco de la tarde y monedas, llegamos al Núcleo y, con el deseo de hacer al menos el camino de tierra con la última luz, nos subimos al autito y rajamos. Se hizo de noche plena al llegar a la ruta asfaltada. La parte más difícil de la aventura fue bajar la sierra con llovizna, lluvia y niebla cerradísima, una tortura. Esta situación es muy común en el tramo de sierra, y es conveniente tomar muchas precauciones al hacerlo.

 

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