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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

 

El Chorro Grande (o Salto de los Cóndores) de la Quebrada de Villa Elena queda en el extremo de dicha quebrada, cercano a las nacientes del Arroyo Cortaderas. Villa Elena es parte del Municipio de Cortaderas, San Luis, unos veinte kilómetros al sur de la Villa de Merlo, San Luis, Argentina
 

Cómo Llegar - Qué llevar

 

El punto de partida será Villa Elena en la Provincia de San Luis, Argentina. Es extremadamente desaconsejable intentar este trekking sin guía. La posicion de este salto de agua es: 32°29.710 S 64° 56.37 W. La altura sobre el nivel del mar es de 1611 m. Dado que Villa Elena se encuentra a 1000 msnm, la altura a salvar es de 600 metros a la ida y 250 metros más al regreso, detalle éste que se explica en el cuerpo del artículo. La altura del salto, de la que no hay mediciones precisas, puede alcanzar los ochenta metros. La altura máxima a alcanzar será de 1841 msnm. La distancia total a recorrer es de 10 kilómetros.
Para llevar: Recipiente para agua (No hay agua en el regreso) - Comida - Linterna (una por persona) - Sombrero - Protector solar - Abrigo liviano - Impermeable - Malla de baño - Botiquín - Calzado cómodo y resistente - Guantes de vaqueta medio (esos de trabajo livianos)- Cámara fotográfica -
 

Relato del ascenso (enero de 2011)

 

Somos de la partida: María Ines y sus tres hijos adolescentes: Nicolás, María Daniela y María Paz, en ese orden de edades. Los mayores, por no decir otra cosa: Silvia y Copete, y el autor de estas líneas. Hora de partida: 06:00 El ascenso por el antiguo camino de la quebrada es, comparativamente, fácil y placentero. Sin apuro alguno llegamos a las 06:30 al Dique. Que no es tal, apenas una toma de agua en desuso, pero recuerdo de las obras que a mediados del siglo XX beneficiaron a la zona, antes de la dictadura fusiladora. Continuamos por el trajinado sendero al Chorro Chico, que los guías de la zona han rebautizado Cascada Esmeralda, y lo dejamos atrás, para el primer cruce del arroyo. Ahora, con el arroyo a la derecha, seguimos el ascenso. No hay senda, pero la vegetación no dificulta el avance.
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro Grande
Chorro GrandeTramo superior del salto
01/20 
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Donde ya se hace imposible continuar por la margen izquierda, escalamos algunas piedras por el arroyo, y llegamos a lo que ha sido bautizado como “Baños Romanos” con criterio justo. Hacemos lo, que, a esta altura, es un merecido descanso, y continuamos por la margen derecha. Error: no es por allí, volvemos, luego de un desperdicio de tiempo que calculo en una hora. Es que, me disculpo, hace treinta años que no guiaba a nadie por aquí. Regresados a los Baños Romanos, continuamos por la margen izquierda. Esta vez todo va bien. El arroyo hace un recodo pronunciado justo donde se acaba nuevamente la posibilidad de caminar con el arroyo a la derecha. Nuevo cruce del arroyo. Remontamos violenta cuesta, con el arroyo a nuestras espaldas. Donde una pared nos impide el paso, llegamos a un peñón (1620 msnm), con la vista grandiosa del Chorro Grande por un lado y la quebrada y el valle por el lado opuesto. Pero aún hay mucho que caminar, y ya ha pasado el mediodía. La base del Chorro está aún a más de una hora de marcha. Superamos un paso complicado: no es difícil, pero un resbalón podría ser mortal. Comienza un lento descenso hacia al arroyo, entre tabaquillos, cortaderas, espinillos, cardos chuza y mucha vegetación joven, pero no por eso más amable. Finalmente, a las dos de la tarde, estamos deleitándonos con la vista próxima del salto de agua y con nuestros sandwiches de milanesa. Dicen las tradiciones, y parecen razonables, que volver por el mismo camíno sería muy difícil y cansador. Así que, a las cuatro de la tarde emprendemos el regreso escalando una pared casi vertical que enfrenta al Chorro. Nunca ha hecho falta equipo de escalada: las pajas bravas proporcionan asideros y presas para piés y manos más que abundantes y firmes. No es despreciable la remontada: son 226 metros de desnivel. De ellos, estimo que los primeros cuarenta o cincuenta son los más expuestos, luego la pendiente se hace más amigable, unos 70 grados. Este año, la paja brava falta en la primera parte. El incendio de hace un año las ha reemplazado con algunas plantas menos confiables. Como sea, a las seis de la tarde, sin nada más que subir, hacemos un buen descanso. Estamos atrasadísimos, seguramente la noche nos dificultará el descenso. Descenso que se hace por la senda de los caballos, camino normal a las cumbres cortaderinas. Esto es bueno, porque no hay como perderse, y malo porque la senda está mas que removida por los cascos de los caballos, y es fácil tropezar y rodar. Cosa que sucedió varias veces. En plena noche, sin luna, recorremos los últimos faldeos, dejamos el Ceferino atrás y por fin llegamos a las calles del barrio norte de Villa Elena, donde familiares y amigos nos esperan.
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