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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

Bangkok es la ciudad más grande de Tailandia, y también su capital. Bangkok no es el nombre correcto, pero es el más usado en el mundo. Tiene unos ocho millones y medio de habitantes, aunque el gran Bangkok llega a los doce millones. La cruza el río Chao Phraya, y cuenta con una serie de canales, algunos navegables. Está apenas a un par de metros sobre el nivel del mar. Sus coordenadas, con link a Geohack son: 13° 45′ 0″ N100° 31′ 0″  Cuenta con eficientes medios de transporte público, pero el transporte por calles y avenidas es lento y caótico. Hay dos aeropuertos, uno internacional, Suvarnabhumi, y uno doméstico, Don Mueang

 

De utilidad al turista
  • El arribo por vía aérea desde otros países será al aeropuerto internacional Suvarnabhumi. Este gigantesco aeropuerto, es el mayor del sudeste asiático. En el hay comercios, restaurantes, casas de cambio (a tasas razonables), ATMs, y hasta casas de masajes. Los viajeros procedentes de países con riesgo de fiebre amarilla, a criterio del gobierno de Tailandia, deben presentar certificado de vacunación.
  • Existen otros aeropuertos internacionales: Don Mueang en Bangkok, y los de Krabi, Phuket y Chiang Mai en el interior del país.
  • Desde el aeropuerto Suvarnabhumi, el mejor medio de transporte hasta la ciudad es el tren, llamado Airport Link, lo más rápido y económico. La estación está en el subsuelo del aeropuerto. El costo hasta el final de la línea es de 45 bats. Las estaciones clave son Makassan, para combinar con el metro (MTR), y Phaya Tai, la última, para combinar con el tren elevado o skytrain, conocido por la sigla BTS. Las máquinas expendedoras de tokens, aceptan billetes y monedas. El sistema ofrece opción en inglés, y es muy sencillo. El token debe ser conservado hasta la estación de destino. Es tan conveniente este medio de transporte, que sólo mencionaremos que hay buses y taxis, como opción mucho mas costosa y mucho más lenta.
  • El tren elevado (skytrain) cuenta con dos líneas. La línea verde conecta con el Airport link en Phaya Thai, y a su vez la línea verde conecta con la azul en la estación Siam. Las máquinas expendedoras de tarjetas para los molinetes sólo aceptan monedas. En todas las estaciones hay oficinas de cambio de billetes por monedas. Estas máquinas tienen opción para idioma inglés. No ofrecen posibilidad de comprar varios pasajes a la vez, lo que sumado a la carga de monedas, hacen algo lenta la operación.
  • El metro es otra buena opción de transporte rápido y económico. Sobre todo si se desea ir a la Estación de trenes de Hualamphong,  uno de los extremos de la línea o al mercado de Chatuchac, casi al otro extremo de la línea. Las máquinas expendedoras de tarjetas funcionan con monedas o billetes, y ofrecen como opción el idioma inglés. El metro combina con el tren elevado línea azul en Si Lom y con la línea verde en estación Siam y Sukhumvit (Asok en el elevado). Con el airport link en Petchabury (Estación Makassan en el airportlink)
  • El cambio de una linea a otra implica pagar cada recorrido por separado. Aquí hay un mapa de los recorridos de Airport Link, BTS y MTR
  • Los trenes parten de la estación Hua Lamphong. A esta estacion se llega en el metro. Hay trenes a muchos destinos: al sur y playas, al norte (Chiang Mai, y al este, a la frontera con Camboya (Aranyaprathet). Aquí está el sitio oficial de los trenes de Tailandia, con toda la información que se pueda necesitar. En los alrededores de la estación hay muchos hoteles, de precio bajo a medio, y de calidad ídem. 
  • El Chao Praya Express (barco colectivo) es una forma de contemplar la ciudad desde el río y además conecta distintos puntos de la ciudad rápidamente. Tiene treinta amarraderos en dirección al norte. Los más importantes para el turista pueden ser: Sathorn (muelle central), que sirve de combinación con el Skytrain, Tha tien (N8) que está próximo al Wat Pho y al palacio real con su Wat Phra Kaew, Phra Arthit (N13) para la famosa Kao San Road, y Thewet (N15) para visitar la casa Vinmanmek y el Palacio Dusit. Hay que destacar que la zona de los atractivos turísticos no está muy bien servida por otro transporte público que los buses, por lo que considerar el Chao Phraya Express como medio principal de transporte en esa zona es una excelente idea. Dos datos extra: el muelle Marine Depot (N4) no está en uso, por lo que pese a su cercanía a la estación de trenes de Hualamphong, al Wat Tramit y a China Town, hay que caminar hasta N3, Sri Phraya. El Tha Tien (N8) sirve además para tomar el ferry que cruza el río, lo que permite la visita al Wat Arun, el más alto de la ciudad. Los muelles más importantes tienen boletería, pero es mejor comprar el pasaje al revisor en el barco, y ahorrarse confusiones y vendedores de paseos turísticos en barco, innecesarios y caros. Aquí hay un mapa del recorrido del Chao Phraya Express
  • Hay un segundo transporte fluvial a lo largo del canal Saen Saep, el Saen Saep Express. Este canal es más o menos paralelo a la calle Petchabury. Puede ser útil para ir a Kao San Road (muelle Penfa Leelard), y a la casa de Jim Thopson (muelle Sapan Hua Chan). También se puede llegar en él a Chitlom, con sus centros comerciales, aunque es más práctico el skytrain. Recomiendan evitar que el agua indescriptiblemente mugrienta salpique los ojos. El canal es estrecho, así que se trata de un viaje de mucha emoción, sobre todo al cruzar con otro barco de la línea. Aquí hay un mapa del Saen Saep Express
  • Los tuk tuks son un medio elegido muchas veces por los turistas. Sin embargo, cobran precios excesivos a los extranjeros, y suelen trampear, por ejemplo diciendo que tal templo esta cerrado, para llevarte a alguna tienda donde reciben comisión, o bonos para combustible. 
  • Los taxis son cómodos pero lentos. A pesar de que todas las guías de turistas recomiendan exigir el taxímetro (meter, please), no es muy fácil lograrlo, sobre todo si el extranjero se dirige hacia algún atractivo turístico. Siempre siguiendo la recomendación de las guías y blogs, nos han negado el viaje hasta seis veces, con lo que finalmente hubo que negociar el precio. 
  • Los moto taxis son rápidos y económicos, si al pasajero no le importa arriesgar la vida o al menos alguna lesión. Los conductores tienen chalecos reflectantes con su identificación en la espalda. Exija casco
  • Hay una enorme cantidad de líneas de buses, con y sin aire acondicionado. Muchos pasan por Victory Monument, un buen lugar para solicitar información de los recorridos en la oficina de turismo que hay allí. Aquí hay una página que ofrece los mapas de todas las líneas de buses.
  • Hay oficinas de turismo en muchos lugares, principalmente en los de interés turístico. Suelen ser muy útiles, será necesario hablar algo de inglés.
  • Hay infinidad de hoteles de todos los precios, en la mayor parte de los barrios. Los mochileros se alojan cerca de Kao San Road, con gran cantidad de alojamientos económicos, pero esta zona tiene mal servicio de transporte público. A cambio, es la zona de toda la fiesta nocturna. Aquí se sugiere alojarse en cualquier hotel en cualquier zona, pero cercano a una estación del skytrain, cuanto más cercano mejor. Esto disminuye los costos de transporte, y además evita caminar con 39° bajo el sol o bajo la lluvia. 
  • En Bangkok hay que comer en la calle, en los infinitos puestos donde se vende sopa, frutas, fritos de lo que sea, larvas, todo en prácticas bolsitas. Claro que hay restaurantes de todos los precios y estilos, pero quien no haya comido en la calle, no ha visitado Bangkok. Por otro lado, estos puestos callejeros son muy económicos.
  • El clima es tropical húmedo. La estación "fresca" y seca es de noviembre a febrero. (20° por la nocje, 30° durante el día, soleado). Marzo y abril es la estación cálida, con una media de 35°. De mayo a octubre llueve mucho. Como las tormentas son rápidas y por la tarde o noche, no suelen afectar la actividad turística. A pesar de estos calores, algunos templos y palacios requieren cierta etiqueta: pantalones largos, nada de minifaldas o shorts, menos aún camisetas sin mangas.
  • La moneda es el baht, (THB), con monedas de hasta 10 THB, y billetes de 20 a 1000 THB. Las monedas de 25 y 50 centavos (satangs) circulan poco y son escasamente útiles, dado su nulo valor. Hay cajeros electrónicos (ATMs) en abundancia, en todos lados. En los mercados y tiendas populares es norma el regateo. El precio de equilibrio suele ser un 60% del solicitado por el vendedor. USD to THB
  • La electricidad es 220 voltios, los tomas generalmente aceptan patas cilíndricas europeas y patas planas estadounidenses, auque la norma es de patas europeas. 
  • El idioma es el tailandés, aunque en el sector turístico todos hablan inglés. La folletería en museos y otros lugares turísticos se ofrece en inglés y francés. Nada de español. La mayoría de la cartelería de calles y lugares tiene su leyenda en inglés.
  • El mercado nocturno de Suan Lum, vecino al parque Lumpini, no existe más, digan lo que digan los blogs de viajeros.
  • Para ir al interior de Tailandia, o a países limítrofes por tierra (tren o bus) o por mar (ferrys)  aquí hay un sitio de reservas muy completo. Los aviones suelen ser muy económicos. Tanto es así que conviene no limitarse a los low cost. Los vuelos low cost, en general, salen del aeropuerto de Don Mueang. Para llegar a este aeropuerto habrá que tomar el tren en Hua Lampong y bajarse en la estación del mismo nombre, o bien llegar a Mochit (skytrain o metro, y allí tomar el bus A1 o A2 (hay otros). Los vuelos normales, a veces del mismo precio que los low cost, y sin límites tan estrictos de equipaje, salen del aeropuerto Suvarnabhumi, ver más arriba para llegar.

 

Botonhoteles

  

 

Tres visitas: dos muy breves y una de siete días 

13 de marzo de 2016 - Húmeda y caliente - Así es esta ciudad, de la que hasta hoy hemos visto poco, pues llegamos de noche, y el calor desanima bastante. En el aeropuerto Suvarnavhumi nos inspeccionaron nuestro certificado de vacunación, los pasaportes y al rato estábamos en el tren, baratísimo, 45 BHT . Media hora, y nos bajamos en Phaya Tai, para combinar  con el skytrain.

Bangkok
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BangkokTempletes a la entrada del shoping MBK
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Una estación sola, bajamos a la avenida, cruzamos un canal y doblamos en el soi (callejón) Kasem San, el de nuestro hotel, el Patumwan House. Todo este recorrido a pié lo habíamos visto en las fotos del Google Earth. Era tal cual. 


14 de marzo de 2016 - Frio y calor - Uno se congela en el interior de comercios, transportes y hoteles y se derrite en las calles. Ayer, luego de instalarnos en nuestra amplia habitación,  dimos una pequeña vuelta por los alrededores, salteamos la cena. Supongo que a causa de los husos horarios, que son diez, no dormimos nada bien. Hoy desayunamos en un bar cualquiera, self service. Arroz, fideitos dulces, omelette y huevos, panes, cafe, yogures, nos  costaron 150 BHT a cada uno, mucho, unos 60 ARS. En la calle hubieramos comido por la mitad, pero era tarde, y los puestitos ya habían cerrado.
Asi que paseamos por el centro comercial MBK, el más conocido de la ciudad. Como ocho pisos de comercios, pero pocos estarían incluidos en un shoping occidental. La mayoría son un revoltijo de lo que sea que vendan, y se puede (o debe) regatear. Nada de marcas de ropa. Sólo la tecnología tiene marcas. Compré unas zapatillas en liquidación. Mañana tenemos vuelo a Phuket

 

20 de marzo de 2016 - De paso - Ayer a la tarde volvimos a Bangkok, otra vez en un avión de Bangkok Air. Como ya somos unos expertos en el transporte público de la ciudad, tomamos la city line del airport link, nos bajamos en la estación Makassan, bajamos hasta el metro, estación Petchaburi, e hicimos el recorrido hasta la estación de Hua Lamphong, la última. Nuestro hotel esta vez se llama @Hualamphong. Lo hemos elegido porque está enfrente de la estación de trenes, que huelga decirlo, se llama Hua Lamphong. El hotel es moderno, pero no deja de ser un hotel de estación de trenes. Fuimos hasta la estación a confirmar el horario, salimos a las 05:50. Por vagos, cenamos en el hotel, comida thai. Pizza margarita. Mañana, estaremos en Siem Reap

 

24 de abril de 2016 - Aldea de las ciruelas silvestres - Después del vuelo de Bangkok Air,  que nos trajo desde Chiang Mai, tomamos el ya archiconocido Airport Link a Phaya Thai, y combinamos con el skytrain a Victory Monument. Una breve caminata y nos recibieron con un jugo de algo raro en el Le Tada Residence. La habitación es grande, por lo demás es la unica diferencia con nuestro anterior alojamiento, el Chedi Home de Chiang Mai. No, no es la unica diferencia. Aqui son casi 50 USD, allá eran 30. A falta de algo que hacer, fuimos al King Power Mall, que está a dos cuadras, aunque aquí no hay cuadras. Muy completo, lleno de turistas, los llevan en tropilla en grandes buses. Se desparraman por las tiendas con una furia compradora digna de mejores causas. Creo que son chinos, molestos donde vayan, pero sobre todo en lugares de interes turístico.  Como que los llevan arreados, los precios de este shopping son caros. Volvimos para aprovechar la piscina, y reincidimos en salir para comer algo en la calle, aunque comimos en un boliche cualquiera el mismo tipo de cosas pero sentados y con cerveza Singha. No hemos visto ningún ciruelo silvestre.

25 de abril de 2016 - La ciudad de los ángeles - Otra parte del largo nombre de Bangkok.Desayuno en la habitación, con productos adquiridos en la caĺle ayer, y café gratuito del hotel. El desayuno buffet del hotel cuesta siete dólares de los de USA por boca. Un disparate para el nivel de precios de Tailandia. Allá partimos hacia el Vat Phra Kaew, en el Palacio Real,  o Ko Ratanakosin. El conjunto se llama Phra Borom Maha Ratcha Wang. El asunto es que para ese lado de la ciudad el transporte es malo. Las guias y blogs de viajeros recomiendan exigir el taximetro al chofer. Resulta que los choferes no te llevan ni locos con medidor, y te piden hasta cuatrocientos bats (unos 11 USD). Despues de varios intentos, y mucha transpiración, desistimos del aparatito y negociamos con uno en 150 bats. Al final nos pareció razonable lo pagado: es lejos, y con el tránsito endiablado de la ciudad, lleva mucho tiempo, quizás tres cuartos de hora. El Vat Phra Kaew aloja un Buda de esmeralda, en un altar de oro. Interesante, pero la lucha con las multitudes en todo el complejo es a muerte. A esta altura hemos aprendido a defender a los codazos la posicion obtenida, a cubrir huecos posibles en la cola de los tickets, a insultar groseramente en español a los chinos avivados, mientras les brindamos una sonrisa de disculpa por el empujón. A otros que nos han empujado les ponemos cara de culo y un what the hell with you. No les importa. Hay muchos otros templos, esculturas, chedis, todos cargados de imaginación y rebosantes de trabajo artesanal. Dorados, plateados, cerámicas. Un lugar de ésos imposibles de eludir en la vida del viajero. Luego se visita el palacio real, desde afuera. Hay también cerca de la salida un museo con objetos de los reyes y su corte, y monedas. Fin de la visita. No muy lejos está el Wat Pho. Y arriba quemando el sol. El Wat Pho aloja un Buda reclinado, que mide treinta y cinco metros de pies a cabeza, o a la inversa. Hay también galerías con  cientos y cientos de Budas. Vale lo que se transpira. Encontré alli dentro al hijo de un conocido de Trelew, Argentina. No lo conocía, conversamos casualmente porque nos escuchó hablar en español argentino. Corresponde anotar aquí el conocido dictum: El mundo es un pañuelo.  A la salida los tuk tuks nos pedian 400 bats por llevarnos al hotel. Nos resignamos a pagarle 200 a un taxista. Un disparate. Casi USD 6,00. Tarde de piscina en el hotel. Por la noche fetuccini alla carbonara en un barcito tailandês cercano. No miren la mugre. No hemos visto ningún ángel.

 

26 de abril de 2016 - 3,5 toneladas de oro, y piden limosna - El primer objetivo del dia fue el Wat Tramit. Que está cerca de la estación de trenes  de Hua Lamphong.  Ya conocíamos el recorrido, un poco en el skytrain y otro poco en el metro, llegamos enseguida. El wat no es gran cosa, pero ver tres toneladas y media de oro convertidas en un Buda no es cosa de todos los días.  Como en todos los templos, hay incontables cajas con hendiduras: el donativo, según la caja en que se deposite, servirá para pagar la luz, para hacer mérito ante Buda, para comprar revistas porno a los monjes, lo que sea. El siguiente objetivo era el Wat Arum. Cruzamos Chinatown, primero por la zona de los comercios de oro, luego por la zona de los desarmaderos de autos y motos, con montañas de tuercas desbordando a los callejones, que nada se pierde. Llegamos al muelle cuatro, abandonado, para que nos mandaran al muelle tres. Bordeamos un Sheraton, y llegamos al bendito muelle tres, donde por catorce bats cada uno, embarcamos en el Chao Phraya Express. Es el transporte público que recorre el río homónimo. Hay treinta muelles a lo largo de la ciudad. Hay que decir que es un medio práctico, económico y ventilado de ver la ciudad. Nos bajamos en el muelle 8, Tha Tien, que es el que corresponde al Wat Phra Kaew. Cuatro pasos, y pagamos el ferry a la orilla opuesta. No cuesta casi nada, demora cinco minutos. Inspeccionamos el wat Arum, que se destaca por su altura, con unas escaleras de vértigo. Estaba en plena restauración,  no se puede recorrer mucho. Al rato cruzamos el río nuevamente, y, otra vez en el Chao Phraya llegamos al muelle 15. Para visitar el Parque Dusit, donde hay otro palacio real en desuso, y la mansión Vimanmek.  Desde el muelle no era tan lejos, y de casualidad atravesamos un mercado de alimentos, el Thewet Market, donde los pescados agonizan en bateas con un centímetro de agua. Y las presas de pollo desmienten esa fantasía occidental de la cadena de frío. Lo de la carne picada es otro cuento que creen los extranjeros de ojos gordos, aquí a más de cuarenta grados bajo el techo de chapa, la picada está muy a gusto. Llegamos a la esquina del parque. Como corresponde, la entrada es por otro costado. Bordeamos el inacabable parque, disfrutando el sol radiante de las tres de la tarde. Al menos 40° C a la sombra, y sombra no había mucha.  Por fin la entrada de la mansión Vimanmek. Que está construida enteramente en madera, teca nada menos. Ni un clavo se usó. Mobiliario francés. Muy bella, algún rey la pasó bien allí. Deben haber sido dos: Dont Sit, que coleccionaba sillas, parece, y Dont Touch, que coleccionaba porcelanas, y muchos otros objetos. En realidad, la información escasea en la mayoría de los lugares turísticos. Debemos haber caminado mil metros hasta el palacio real, con pinta de congreso nacional argentino. En el camino nos hicieron dejar nuestras pertenencias en un locker. Cuando llegamos, habia que pagar entrada. Ni locos volver a los lockers, a medio kilómetro bajo el sol. Le hice algún mal gesto al guardia, y volvimos a la salida puteando al rey Sorongón IV, o como se llamara. Un tuk tuk nos pidió 400 bats para llevarnos al hotel. Recibió otro mal gesto. Justo pasaba un bus (el 18) qe decía Victory Monument. O sea, a la vuelta del hotel. Catorce bats por cabeza, aire acondicionado y hasta acomodadora, bueno, guarda, que nos hizo parar junto a un asiento que ella sabía se desocuparía enseguida. Vaya este mi cordial fuck you a los taxistas y tuktukeros de Bangkok. Hotel, piscina.

 

 27 de abril de 2016 - Deme dos - Recorrimos todos los shopings de Siam, Chit Lom y Calle Petchabury. Para llegar, tomamos el skytrain, bajamos en Chit Lom. Primero el Central World, elegante sin exageraciones. Breve recorrida por el Siam Paragon. Super elegante, chiquérrimo dirían los amigos brasileños. No perdimos más de cinco minutos, nada hay en ese tipo de shoping que no haya en cualquier otro lugar del mundo al mismo disparatado precio. Y que podamos pagar, antes que lo diga algún crítico. Bajo la vía del skytrain hay una pasarela que recorre muchos de los shopings, la utilizamos una vez más para llegar al Central Chidlom. Este era nuestro objetivo por haber leído críticas favorables. Tranquilo, de todo un poco, desde marcas conocidas, hasta otras no tanto. En realidad es una tienda de departamentos. Vimos algunas cosas. Encargos, regalos para nosotros y para otros. Salimos y caminamos hacia Petchaburi con destino al Pantip Plaza, especializado en electrónica. Medio boliche, solo para entendidos, mucho producto chino, y cachivaches. Tiempo perdido. Recorrimos, ya que estábamos, el mercado Pratunam, donde compré algunas camisetas  "Tommy" a precio absurdo. Y parecen de buena calidad, veremos al lavarlas. Incidentalmente, entramos en el B-Gallery Fashion Mall y en el Platinum Fashion Mall, de los cuales nos gustó el aire acondicionado. Se nos ocurrió ir al mercado nocturno Suan Lum, vecino al parque Lumpini. Volvimos a Chit Lom. En el camino, sed y hambre. Perdón, San Lenin, confieso que he pecado. Había un Macdonal. Y ninguna otra opción por alli, ni siquiera un ambulante con larvas fritas. Comimos una hamburguesa de color amarillo verdoso cada uno, perdónanos, san Carlitos Marx. Un asco, pero la tragamos con cerveza local. Tendremos que ir en peregrinación a Moscú. O a Cuba, o quizás a Corea del Norte. Luego caminamos hacia el parque Lumpini. Caminamos, caminamos, caminamos. Al final del parque, ni noticias del famoso mercado nocturno. No existe más. Por suerte hay una estación del metro: Lumpini. Combinamos con el BTS en estación Asok, y volvimos completamente agotados al hotel, luego de nueve horas de duro trabajo consumista.

 

29 de abril de 2016 - Consumir, esa es la ¿felicidad?  - Pasamos por el MBK en Siam, compramos unas zapatillas encargadas. Raudamente llegamos al Central Chidlom, compramos regalos, encargos y nos volvimos al hotel a disfrutar toda la tarde de la piscina.

30 de abril de 2016 - Consumo, con sumo cuidado - Cuidado con el consumo, pero hay que visitar el mercado de fin de semana de Chatuchak. Es un must de Bangkok. Fuimos en el práctico skytrain hasta Mo Chit. El mercado está  alli mismo. Es gigantesco. Hay ropas, artesanías, masajes, objetos varios, y, claro, comida. Vagamos por los angostos pasillos hasta hartarnos. Compramos algunas tonteras baratas, y una cartera "de marca" para regalar. Nos cansamos a mediodía y volvimos al hotel Le Tada, para nuestra ultima noche en una cama, hasta Buenos Aires. Llueve, pero seguramente más tarde aprovecharemos la piscina.

 

1 de mayo de 2016 - Día del trabajador - Mucha piscina y aire acondicionado en el cuarto del hotel, fue nuestra forme de celebrar el día del trabajador. Razonamos que hace unos quince años que no somos trabajadores. Hasta las seis de la tarde, hora en que se acaba el late check-out del hotel. Por última vez tomamos el BTS en Victory Monument, combinamos en Phaya Thai con el airport link, y llegamos a Suvarnabhumi. Primera tarea, sellar los recibos de las compras efectuadas en el Chidlom Central. Segunda tarea, comer en nuestro ya conocido restaurante chino. Otra vez nos gustó. Terecera tarea, perder el tiempo hasta la hora del check-in del avión de Emirates. Cuarta tarea, check-in. Quinta, migraciones. Sexta tarea, devolución de impuestos. Para nuestra sorpresa, nos devolvieron el importe en efectivo. Gastamos el efectivo en algunas compras en el free shop. 

 

2 de mayo de 2016 - Volando - Hace un rato, algo antes de las dos de la mañana, embarcamos, y estamos sentados en el último asiento del Boeing, por lo que las turbulencias, abundantes, parecen peores. Nos quedan cinco horas de las seis que dura el vuelo hasta Dubai, 2 horas en Dubai, unas catorce a Rio de Janeiro, otra hora en Río y tres horas a Buenos Aires. Ante semejante panorama, clausuro este diario de viaje, contento porque todo salió bien o muy bien, y deprimido por todo lo que nos espera sentados en los miserables asientitos de la clase turista.

 

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