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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

Liubliana (en eslovaco Ljubljana) es la capital de Eslovenia. También es la ciudad más importante del país. Tiene más de 300.000 habitantes. Está emplazada más o menos al centro del país, y sus coordenadas, con  link a GeoHack, donde hay múltiples mapas, son: 46°03′00″ N, 14° 31′00″ E. Tiene un centro histórico de influencia austríaca muy bien conservado.

 

De utilidad para el turista
  • El aeropuerto internacional de Liubliana, con código LJU, es conocido también por Aeropuerto de Brnik, por la localidad donde se encuentra, a 26 km al norte de la capital. Recibe principalmente vuelos de paises vecinos y de Europa. Es la sede de la aerolínea de bandera de Eslovenia, Adria Airways. Tiene los servicios usuales en un aeropuerto internacional, como cambio de divisas, restaurantes y comercios. Sitio oficial del aeropuerto (en inglés)
  • El medio más económico de llegar a la ciudad es el bus público, número 28. Los horarios de este bus, y también otros medios de transfer están en el sitio oficial de info de Llubliana. El viaje en el bus 28 demora 45 minutos y cuesta EUR 4,00.
  • La estación de trenes, para alegría de los viajeros, está apenas a una breve caminata del centro de la ciudad.  Es una estación antigua, de agradable arquitectura. Ofrece comercios y lockers para el equipaje. Recibe trenes de Trieste, Viena, Zagreb, Belgrado y varios más.
  • La estación de buses esta junto a la de trenes, se trata de un estacionamiento descubierto, que en un extremo tiene una oficina de venta de tickets.
  • Cualquier alojamiento en los alrededores de la estación de trenes será conveniente en cuanto a la ubicación. De todas formas, la ciudad es pequeña, puede recorrerse completamente en bicicleta, por lo que alojamientos más alejados, como los muchos que hay hacia el parque Tivoli, prestan o alquilan bicicletas. Hay una buena red de ciclovías en la ciudad.
  • La ciudad tiene dos atractivos fundamentales: el centro, atravesado por el rio Ljubljanica, con su puente triple, y el castillo. Ambos atractivos están separados por no más de 500 metros.
  • El castillo puede visitarse pagando entrada de € 10,00, que incluye ascenso y descenso en funicular y acceso a la torre y muestras y museos que hay en el castillo. Es posible subir a pié, y acceder al patio del castillo y alguna de las murallas gratuitamente. Otra opción es pagar la subida en funicular, para aquelllos que no les gusten los esfuerzos. Como sea, si no está uno interesado en museos y torres, debe igual subir hasta el castillo, pues las vistas son espectaculares.
  • En los alrededores de Ljubljana hay dos atractivos obligatorios para el turista: Las grutas de Postojna y el Lago Bled.
  • Las grutas de Postojna son, probablemente, las más bellas, grandes e interesantes del mundo. Ubicadas a 50 km. de la ciudad, se puede llegar a ellas en tren o en bus. La estación de trenes de Postojna está a unos 4 km. de la entrada de la cueva, y la de buses a unos 500 metros. En uno u otro medio el precio es parecido: € 6,00.
  • Las entradas pueden comprarse por internet con un pequeño descuento, o bien en la entrada misma. En temporada alta (verano) se producen aglomeraciones y demoras. El resto del año, con mucha mala suerte habrá que esperar el siguiente horario de entrada. La entrada se hace cada hora en punto, a partir de las 09:00 horas y hasta las 18:00, último turno de entrada. Los adultos pagan € 25,80 para entrar, menores de 15 años € 15,50 y menores de 5 años € 1,00. La entrada incluye audioguías, pero quienes prefieran el español tienen un recargo de € 3,00. Hay otros tipos de entrada, como el que incluye la visita al castillo de Predjama. (atención: entre las cuevas y el castillo hay 9 km de distancia, y ningún transporte público. Un taxi cuesta € 30,00 para ir y € 30,00 para volver). En temporada alta (julio y agosto) hay un bus gratuito para ir y volver del castillo. El recorrido de la cueva se hace en parte en un trencito que recorre 4 km. y un kilómetro hay que caminarlo. Implica una hora y media en total. Conviene llevar calzado que no resbale, y abrigo: la temperatura en el interior es de 9ºC.
  • El lago Bled está a unos 50 km de Ljubljana, al norte. La forma de llegar es el bus, costo: €6,30. Hay un camino bicipeatonal que da la vuelta completa al lago. A pié se demora algo así como una hora, pues el lago no es muy grande. El castillo de Bled domina el lago. La entrada cuesta € 10,00 por persona. Dinero muy bien empleado pues desde el castillo se tienen vistas fabulosas del castillo y de las cumbres alpinas nevadas. En Triglav los alpes julianos alcanzan los 2864 msnm.
  • El clima es fresco y lluvioso. las lluvias se reparten parejas a lo largo del año, siendo el verano algo más seco. La temperatura media del verano oscila cerca de los 20°C.
  • La electricidad de Eslovenia es 220 v. Los tomacorrientes son las de norma europea, para dos patas cilíndricas, en un cuerpo redondo, con dos espigas para tierra en el perímetro. Es el Tipo F, que acepta fichas C y E. Ver tipos de tomacorrientes.
  • La moneda eslovena es el Euro, código EUR. Conversión exacta y actualizada USD a EUR En Liubliana hay gran cantidad de bancos, ATMs y casas de cambio. Las tarjetas de crédito y débito no son muy apreciadas: los restaurantes no suelen recibirlas.
  • El idioma de Eslovenia es el esloveno. Es una lengua eslava, como sugiere su nombre. Es pariente muy cercano de algunos dialectos del serbo-croata, y tiene elementos en común con las lenguas de los países vecinos, pero la gramática y la fonética son muy distintas. En los servicios turísticos se encuentran personas que hablan inglés, alemán e italiano.

Botonhoteles 

 

Relato de una visita

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19 de septiembre de 2017 - Ljubljana o Liubliana - Llegamos desde Piran, también en Eslovenia. Viajamos con lluvia. Llegamos con llovizna. Nos instalamos en el departamento de Tokna, pero nos recibió Alexa. Es el más grande que hemos alquilado. Lluvia. Fuimos al supermecado Mercator. Después de comer llovía fuertemente. Llovió todo el día. En algún momento nos cansamos de mirar llover, y fuimos a la estación de trenes. Cambiamos una buena cantidad de debiluchos dólares por poderosos euros. Extrajimos algunos euros más de un cajero. Compramos pasaje en tren a Zagreb. Compramos pasajes en bus a Postojna para mañana. Nulo turismo, que merece redacción telegráfica. Niño: si no sabes qué es "telegrafica" ni qué es un "telégrafo" pregúntale a algún anciano.


20 de septiembre de 2017 - Ljubljana y Postojna. A las 09:00 tomamos el bus. Al menos no llovía, pero las nubes amenazaban y el frío era intenso. Una hora de viaje, muy bonito, atravesando pueblos. Son 50 km. En una agencia cercana a la terminal del bus compramos las entradas. Una de ésas agencias que simulan ser la oficina de turismo oficial, suponemos que no se aprovecharon en exceso de nosotros y del japonés que llegó con nosotros. Caminamos calle abajo unos 500 metros y cambiamos el voucher que nos encajaron por las entradas. Paveamos hasta las 10:50, hora que había que presentarse en la entrada de la cueva. Firmes, escuché que llamaban a los que teníamos audioguías (estaban incluidas en la entrada, pero pagamos € 3,00 cada uno porque las quisimos en español). Estábamos parados justo al lado de la niña que llamaba, así que entramos primero y nos sentamos en el primer asiento del trencito, justo atrás de la locomotora. Allá vamos, esquivando la cabeza de las piedras del techo bajo, que, por supuesto, no están tan bajas como para golpear a nadie. El recorrido es a buena velocidad, o lo parece, dada la proximidad de paredes y techo. Atravesamos una gran sala con gigantesca araña de cristal de Murano, y algo después el largo trencito se detuvo, y a caminar. Hay inmensas cúpulas, pasajes llenos de las más extrañas esculturas que pueden hacer el agua y la calcita. La caminata dura más de una hora, pero uno ni se dá cuenta, entre sacar fotos, decir ¡Ah! y ¡Oh! en los momentos en que uno no tiene la boca abierta de asombro. Yo suelo descreer de las grutas, decir que son todas iguales. Postojna me ha hecho cambiar de idea, una gruta meramente increíble. A la salida nos encontramos con el japonés esperando el mismo bus. Había también una japonesita bien bonitiña, por lo que inventamos algunas historias de amores, pero ellos ni se miraron. Estos orientales... Por la tarde exploramos el centro de la ciudad, muy pero muy agradable para peatones y ciclistas. Nos reencontramos con el japonés. Subimos al castillo, que tiene unas vistas fabulosas de la ciudad, y según leimos en algún lado, se vé un tercio de toda Eslovenia. La vista, a € 10 por persona, vale la inversión, hay varias exposiciones y museos. Bajamos como subimos, en el funicular incluído en precio de la entrada. Aún pasemos algo más, y volvimos, por fin, al departamento, con la satisfacción del deber cumplido.

 

21 de septiembre de 2017 - Ljubljana y Bled - Como cualquier turista sabe, las grutas de Postojna y el Lago Bled son el must de Eslovenia. No madrugamos, no hay que excederse en el frenesí turístico. Cuando llegamos a la terminal de buses, el bus a Bled estaba cargando turistas y quizás algun pasajero local. En cincuenta minutos estuvimos en Bled. Caminamos doscientos metros hacia abajo, que es donde suelen estar los lagos, y pudimos contemplar el bellísimo lago, rodeado de verdes montañas, y más lejos, de cumbres nevadas. Para completar el escenario, sobre una altísima roca hay un castillo. Iniciamos el camino que rodea al lago, peatonal. Tomamos unos capuccinos con vista al lago. Algo más allá vimos un senderito que subía, supusimos acertadamente que iba rumbo al castillo. Quince minutos, con la lengua fuera, y llegamos a la entrada del castillo, donde amablemente nos extrajeron € 8,00 a cada uno para cruzar el puente levadizo. Otra buena inversión, pues las vistas son fabulosas. Como a mí se me dió por explicar que allí vivió el Conde Arrea, nos reimos un poco, y más nos reímos cuando encontramos en una sala muy linda un pequeñísimo cuartito, con un asiento con orificio, donde seguramente el Conde Arrea habrá pasado muchos momentos. Pobre hombre. Compramos un valioso imán de ésos para la heladera como recuerdo, y bajamos hasta el lago. Continuamos el camino peatonal, que nos fue ofreciendo distintas perspectivas, siempre bellas del lago, el bosque y algunas cuidadas edificaciones. La pequeña isla que hay en medio del lago, con una decorativa iglesia, pareció estar en distintas posiciones, y hasta simuló dejar de ser isla por momentos. Siempre hay un bar o un restaurante a mano en este país.  En uno de ellos probamos la autentica torta de crema de Bled, que ni fu ni fa. Siempre a tiro de piedra del lago, el camino nos condujo de vuelta al pueblo de Bled. Con astucia comprendimos que habíamos dado toda la vuelta. Nos cruzamos con el japonés una vez mas, y nos subimos al bus, que estaba por salir. Nos tocó viajar sentados en la escalera de la puerta, a otros les tocó comerse todo el viaje parados. Llegados a Ljubljana nos pusimos a recorrer el centro una vez más. Hete aqui que nos cruzamos con... no, error, no con el japonés. Con la japonesita. Comimos falafel con hummus en un restaurantecito iraní, y al llegar al departamento comimos las sobras de comidas, entre ellas las exquisitas uvas locales. Ahora es el momento de preparar las valijas y la mochila, mañana hay tren a Zagreb.

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