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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos
Atenas es la capital de Grecia, por si alguien no lo sabe. Tiene casi cuatro millones de habitantes, contando toda el area metropolitana. El idioma es el griego, con su alfabeto propio, que resulta complicado al visitante, aunque la mayoría de los carteles tienen su transcripción al alfabeto latino. Para continuar con las obviedades: es rica en restos arqueológicos, siendo el más destacado la Acrópolis.
 
De utilidad al turista
  • El aeropuerto internacional de Atenas se llama Eleftherios Venizelos. Está alejado de la ciudad, pero es muy sencillo llegar al centro de Atenas.
  • El metro y el omnibus son los dos medios adecuados para llegar al centro desde el aeropuerto.
  • La línea 3 del metro (mapa para imprimir aquí) nos dejará en Plaza Syntagma, lugar ideal para buscar hotel, y al borde del barrio histórico.
  • Hay una buena oficina de información turística en el aeropuerto.
  • Para una visita corta, conviene alojarse en las proximidades del barrio histórico, llamado  Plaka.
  • En la calle Mitropoleos, que bordea un lado de Plaza Sintagma, hay varios hoteles, de distintos precios. También hay casas de cambio y agencias de viaje.
  • En la calle  Apollonos, paralela a Mitropoleos, a una cuadra de esta última, hay varios más.
  • El barrio Plaka es donde encontaremos los restaurantes y bares turísticos.
  • La visita turística obligada es la Acrópolis. Se la vé desde distintos puntos de la ciudad. Si uno se ha alojado en Plaka o en los alrededores de plaza Sintagma, se llega caminando.
  • Desde otros puntos de la ciudad, el metro es el transporte adecuado para la Acrópolis. La línea 2 (que combina con las otras) tiene una estación llamada Akropoli. Es alli. Hay buenos mapas del transporte público aquí.
  • El Nuevo Museo de la Acrópolis, al lado de las ruinas, es sumamente interesante, no debería ser omitido en ninguna visita.
  • El clima general de Atenas es cálido y seco en verano, y templado y con algunas lluvias en invierno. Máxima del verano 33º y mínima de invierno 6º. Todo el año hay abundancia de días de sol. Más datos aquí.
  • La electricidad en Grecia es de 220 v con tomas de patas cilíndricas de norma europea.
  • La moneda es el euro.
  • El idioma es el griego, con alfabeto griego, originado en el siglo IX a.c. La cartelería de calles, metros, etc, acostumbra a estar escrita en el alfabeto latino. Los operadores de servicios turísticos hablan inglés, a veces italiano o alemán.

 

Botonhoteles

 

Unos días en atenas, mayo de 2010
Atenas, 26 de mayo de 2010 - A pesar de habernos acostado a las tres, a las cinco y media estuvimos en pié. A volar por la autostrada, pues a las 07:00 sale el tren de alta velocidad a Milano. Llegamos a tiempo, remolcando nuestras valijas desde el estacionamiento, aunque también eso lo hicimos a marcha forzada.
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Nos tranquilizamos en el vagón del Frecciarrosa que nos transportó hasta Milán. Apenas llegados salteamos la cola del taxi, para que nos tocara el conductor más tranquilo de Milano: nunca una acelerada brusca, nunca un sobrepaso ajustado. Pero llegamos a tiempo, creíamos, a Malpensa, o sea al aeropuerto de Milán. Y ahí la empleada del check-in de Easyjet nos dijo que ya había cerrado el vuelo. Le imploramos en varios idiomas, y finalmente nos dejó pasar. Corrimos kilómetros por los inteminables pasillos de Malpensa, para abordar el avión a tiempo. Llegamos resoplando y transpirados a la puerta correspondiente, para que la niña de la puerta nos dijera que sí, que ibamos a embarcar, “cuando llegue el avión”. Así que, tarde, atrasados, todavía transpirados, ya mucho menos acalorados, embarcamos en el Airbus de Easy Jet. Maravilloso vuelo, con vistas impresionantes de los Balcanes. En dos horitas apasionantes llegamos a Eleftherios Venizelos, el aeropuerto de Atenas. Descubrimos que piloto y copiloto eran en realidad pilota y copilota. A esta circunstancia atribuí una enorme vuelta sobre Atenas y alrededores que habíamos dado antes del descenso. Habrán pasado por alguna zapatería aérea, pensé. Y en una hora más, un cómodo bus nos dejó en pleno centro de Atenas, Plaza Sintagma. Supongo que la palabra de la gramática viene de allí. Habra que verificar, incluyendo la relación con la gramática que me proporcionó mi revuelto cerebro. Las chicas se quedaron en la plaza observando una manifestación frente al parlamento. Las columnas de iluminación engalanadas con banderitas argentinas. Mientras tanto Enzo y yo salimos a buscar hotel. Partimos con destino al Metrópolis, que yo había elegido mucho antes en algún sitio de internet. En el camino preguntamos en otros, todos en la calle Mitropoleos. Finalmente el Metrópolis resultó ganador, euros 80 la doble. Con vista a la Acrópolis, y una enorme bouganvilla (o santa rita entre nosotros los argentos o primavera en Brasil) que llega hasta la terraza, en el quinto piso. El precio es un poco alto para la calidad del edificio, pero desayunaremos con vista a la Acrópolis, como ya dije. Buscamos a las damas que se habían instalado en un banco, a la sombra de un frondoso árbol, y con una fuente al alcance de la mano. Buena elección, para un día muy caluroso. Regresamos al Metrópolis, subimos en el ascensor histórico a nuestras habitaciones. Luego de un breve descanso caminamos un poco por Plaka, otro de esos barrios históricos llenos de comercios extractores de euros turísticos. A pesar de ello, lindo de recorrer y plagado de restaurantes, en uno de los cuales comimos, sino muy bien, tampoco muy mal. Ni me fijé en el nombre. A dormir.
Atenas, 27 de mayo de 2010 - Por la mañana, en el metro, llegamos al barrio costero de Faliros. Allí suponíamos que encontraríamos a Istion, la compañía de charter de veleros con la que habíamos reservado en la frustrada oportunidad anterior. Resultó que hay un viejo Faliros (Paleo Faliros) y un nuevo Faliros (Neas Faliros). Claro que, ley de Murphy siempre lista, nuestro destino estaba en el nuevo. Llegamos, taxi mediante, que me parece nos alargó el recorrido. Hablamos con el gerente de Istion, invocando el dinero perdido con el show-off anterior. Enzo se puso a negociar, arte en la que podría escribir varios libros, y consiguió bajar el precio desde euros 1200 a 900, por un 36 piés. No nos comprometimos, desde la puerta de Istión llamamos a DMS Sailing. Yo tenía la impresión de que nos iría mejor con ellos. Y no me equivocaba: un Bavaria 44 piés a euros 800. Fuimos en tram (tranvía) hasta Marina Alymos, a verlo. El tram nos pareció moderno y eficiente. Caminamos dentro de Marina Alymos hasta el muelle indicado. Nos mostraron el velero: A mí me perecía que alquilaríamos un transatlántico, demasiado difícil para mis aptitudes marineras. Pero cerramos trato. Acto seguido, con tram y metro, nos trasladamos hasta la Acrópolis. Los desplazamientos en estos transportes son fáciles, y no hay forma de perderse si se presta atención a la cartelería y mapas del servicio, que abundan. Además siempre hay gente dispuesta a ayudar a unos turistas. 
De la estación Akropolis del metro a la Acrópolis propiamente dicha, hicimos una breve caminata, que combinamos con la compra de agua. Sabíamos que arriba entre las ruinas pasaríamos mucho calor. La Acrópolis es uno de esos lugares increíbles. Hace veinticinco siglos floreció esta gran cultura, y en muchos aspectos no hemos avanzado tanto en ese lapso. Claro que en el medio apareció el cristianismo, y si por los curas fuera todavía estaríamos por empezar la Edad Media. No cuesta nada imaginarse a Socrates, a Platón, Aristóteles, caminando por allí, aunque no estoy nada seguro de que ellos hayan estado aquí. Pobre Acrópolis, muchos invasores hicieron poco por ella, los turcos destruyeron, los ingleses se afanaron lo que pudieron. Al menos no hay una iglesia encima de las ruinas, como habitualmente sucede. La visita fue demorada, aunque el espacio sea pequeño, la Acrópolis requiere atención y reflexión. Cansados y cocinados por el sol, luego de las ruinas nos transladamos al Nuevo Museo de la Acrópolis. Un museo espectacular desde su arquitectura hasta su contenido. Tanto para formarse una idea más completa del Partenón, como para observar los restos arqueólogicos de los alrededores, sobre los que uno camina como suspendido, gracias a los cristales que obran de piso transparente. Las Cariátides. Un recorrido por la cultura griega. Para recordar. Ya de noche, comida en Plaka, otra vez en uno de esos restaurantes turísticos. Ahora, desde el hotel, vemos la Acrópolis iluminada mientras escribo. Una belleza. Mañana nos mudaremos al velero.
Marina Alymos, Atenas, 28 de mayo de 2010 – A bordo del Hydra - Hoy por la mañana cambiamos cheques de viajero, compramos pasajes a Viena por Aegyan Airlines (calle Mitropoleos a metros de Plaza Sintagma ambas cosas)  Finalmente nos hemos venido a la marina, donde casi todo el día hemos paveado. Con dos excepciones: vino Dimitris, de nuestra compañía de charter, e hicimos el check-in del velero. Espero haber retenido la mayor parte de las instrucciones, que básicamente se han referido a la ubicación de los distintos elementos del barco. Enzo pidió, con buen criterio, que diéramos una pequeña vuelta, que, entre otras cosas, sirvió para apreciar la maniobra de atraque a la mediterránea, que casi nunca he hecho. Y unas palabras acerca de Marina Alymos (también llamada Kalamaki): inmensa, nunca creí que pudiera haber tantos veleros y cruceros y catamaranes, y semirrígidos, y goletas y lo que sea que flote, todos a lo largo de larguísimos muelles. Y de todos los presupuestos, desde algunos más pobres que mi añorado velero Anarres, hasta gigantescos cruceros de ésos que requieren una gran tripulación y consumen hectolitros de diesel por hora. Para ver nuestro recorrido por mar, a vela, visite nuestro artículo Argólico y Sarónico
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