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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

El valle de Bou Goumez, más correctamente Aït Bou Goumez, se encuentra escondido en el Alto Atlas. No es simple localizarlo, en muchos mapas no figura, probablemente porque los pueblos  que allí se encuentran son de escasa importancia. En el buscador de Google Earth, se pueden encontrar las localidades de Agouti y Tabant. Las coordenadas de Agouti son: 31°38´16"N 6°28´54¨O. La población es bereber, y aún conserva casi todas sus costumbres, ante la llegada hace pocos años de la red eléctrica y el pavimento. Las construcciones casi no tienen intrusión de técnicas foráneas, siendo de barro y paja, con algo de piedras. Esto proporciona una maravillosa integración al paisaje. El valle se encuentra rodeado por montañas, incluyendo al monte M´Goun, el segundo en altura del país. No existe turismo masivo en el valle, no se verán buses llenos de japoneses, ni hay bares turísticos, ni tiendas con artesanías locales hechas en China. Es el paraíso del caminante, del montañista. El sueño del ecologista: un ejemplo de lo que puede ser la interacción respetuosa entre el hombre y la naturaleza. Un valle feliz.

 

De utilidad al turista
  • El acceso se puede hacer en bus local (un microbús algo precario, con uno o dos servicios al día) o automóvil desde la localidad de Azilal. La ruta, que parte de Azilal, totalmente pavimentada, recorre espectaculares paisajes. Azilal, localidad de escaso interés turístico, es facilmente accesible por bus desde Marrakech. 
  • Una opción algo más corta desde Marrakech, para quien se translada con vehículo propio, parte de la localidad de Demnate, también de escaso interés turístico, aunque los interesados en la comida bereber pueden encontrar buenos platos allí. En su mayor parte carece de pavimento. Permite contemplar el puente natural de Imi N´ifri, y algunas improntas de dinosaurio algo más allá. También se trata de una ruta escénica, quizás algo menos que la descripta más arriba. En Demnate es posible contratar un grand taxi para hacer el recorrido, por unos cincuenta euros. 
  • Existe gran cantidad de alojamientos, básicos, pero muchos de ellos de muy buena calidad. Se trata de refugios de montaña, denominados guites d´etape. Se ofrecen desde habitaciones compartidas con apenas colchones en el suelo, hasta habitaciones con baño privado. El precio se obtiene adicionando los servicios que uno solicita: comidas, sábanas, baño privado, etc. El más renombrado de estos establecimientos es el Flilou, a la entrada de Agouti. 
  • La actividad principal a desarrollar es el senderismo. Son posibles recorridos breves de un día por el valle, hasta trayectos de varios días. En Agouti o en Tabant es posible contratar guias locales para estos recorridos, o, si se tiene la suficiente experiencia, hacerlos en solitario. Se puede también contratar servicios de mulas. Los guías suelen hablar más de un idioma extranjero, principalmente francés e inglés. En Tabant hay una escuela de guías.
  • Una excursión posible sin guia alguno, y muy interesante es al Granero-Morabito de Sidi Mousa, visible desde casi todo el valle, al costado del pavimento, con acceso entre las casas de Timmit. Su forma cónica perfecta es inconfundible, coronada con este granero de planta oval, otra curiosidad. Desde el techo accesible del granero, se tienen espectaculares vistas del valle.
  • El clima del verano es seco, con temperatura máxima de 34º y muy escasa lluvias. En invierno, la temperatura puede descender a -3º con hasta 60 mm de precipitaciones en marzo. Las rutas de acceso pueden quedar interrumpidas por nieve. Más datos acerca del clima aquí.
  • No hay internet en el valle, ni tampoco telefonía móvil. Tampoco hay cajeros automáticos, ni bancos. Los pagos se hacen en todos los casos en efectivo.
  • La corriente eléctrica es de 220 v. Los tomas son los de norma  europea.
  • La moneda es el dirham marroquí. Conversión exacta: USD to MAD
  • Los idiomas comunes son el bereber y el árabe marroquí, pero aquellas personas vinculadas al turismo pueden saber los idiomas más inesperados. 

 

Botonhoteles

 

Una estadía en mayo de 2015
Aït Bou Goumez
Aït Ali Ouhssain
Aït Ali Ouhssain
Ighir n´Tissent
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou Goumez
Aït Bou GoumezEl Jbel Tarkeddit
01/21 
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5 de mayo de 2015 - Agouti, Bou Goumez - Aunque ya es tarde, quiero registrar hoy mismo lo vivido. Partimos de Marrakech con atraso del bus, como siempre, equipados sólo con mochilas. El bus, algo deteriorado, pero con wifi. Llegamos al pueblucho de Demnate. Enseguida negociamos con el chofer de un grand taxi. El precio por traernos fue de 550 dirham, unos cincuenta euros. Nos resignamos a soltar ese importe, después de haber empezado en 650 dirham. Comprendimos luego que no era un robo: nos hartamos de subir y bajar montañas,  atravesar valles, ríos, pueblos pintorescos, con una buena parte sin pavimentar. Al borde de la noche llegamos a destino. El buen hombre que nos trajo, también ofició de guía turístico, con el agregado que nos hacía anotar sus indicaciones. Por complacerlo, algo anoté, de cualquier forma, y lo dejo consignado aquí: Pont naturel dimi nifri.  5 km de demnate. huellas de dinosaurio... Y si el viaje nos llenó los ojos, nuestro alojamiento nos asombró. Lo que suponiamos un rústico refugio de montaña en un pueblito insignificante, una guite d'etape, como las llaman aquí, en todo caso es un refugio cinco estrellas, el Flilou. Bien decorado, en estilo bereber, nuestro cuarto tiene baño privado con buenos detalles. Hay un monte de frazadas, amén de calefactor eléctrico. Cenamos en la terraza, bajo las lonas bereberes. Pétalos de rosas en la mesa, lamparas de vela, tapices. Para completar, las estrellas y la salida de la luna llena sobre los altos macizos. A veces, como nos sucedió en Göreme, Turquía, nos asombramos por la magia que nos brindan algunos lugares del mundo. La parte práctica: € 46 la doble con baño privado y desayuno. El precio se compone de cuarto con baño por un lado, ropa de cama y baño por otro y desayuno. Cada cosa es optativa. Con baño compartido y habitación compartida,  usando tu bolsa de dormir, la cuenta es de sólo seis euros la noche. La comida (tagin o cus cus, sopa y postre) seis euros. El te de menta es gratis. Buenas noches.

 

6 de mayo de 2015 - Agouti - Seguimos disfrutando del "Valle Feliz", sobrenombre que dan a este valle, cuyo nombre completo es Aït Bou Goumez. Luego del petit dejeuner, generoso, con tortillas y pan suficientes para cuatro personas, cruzamos el rio y caminamos hasta un poblado vecino, llamado Arousse. Hay otro rio, también caudaloso, y una complicada red de acequias. Cultivo de frutales, pasturas, y cebada. Entre los frutales hay lirios, y entre la cebada, amapolas. Justamente, nuestro refugio se llama Flilou, que en algún idioma ¿bereber? significa amapola. Por la tarde, amén de disfrutar de la terraza y conversar con otros viajeros, subimos hasta una edificación derruida sobre un promontorio que domina el pueblito. Creo que fue una kasba, hace mucho tiempo. Poco queda. Buenas vistas, el ascenso fue, aunque breve, cansador, a causa del calor.

 

7 de mayo de 2015 - Agouti - Otra vez copioso desayuno. Pero temprano, pues a las ocho y media nuestro guía contratado nos pasaba a buscar. Los honorarios del guía los compartimos con un par de francesas. Es mejor dividir 350 dirham entre cuatro que entre dos, dice un proverbio marroquí. Y caminamos, caminamos, y caminamos por el valle, bordeando acequias grandes y pequeñas. Donde estaban desbordadas, simplemente metimos los botines en el barro. Un refresco para los "pieses". Por momentos los nogales nos daban sombra. A veces la pared de alguna casa, en los varios caserios que atravesamos. Entre manzanos, lirios, amapolas y cebada, al cabo de unas tres horas, llegamos al pié de un cerro perfectamente cónico que había que escalar. Por fin llegamos a la cima, decorada por un granero de adobe. Hubo que esperar un poco. Es que dentro, se desarrollaba una ceremonia curativa. Las mujeres acuden a este granero por problemas de fertilidad. Hay que recordar que la cultura bereber no ha sido asimilada completamente por el islam. Finalmente entramos en respetuoso silencio, y ascendimos en la semi oscuridad al techo, plano. Maravillosas vistas del valle feliz. Tabant en un extremo, Agouti en el otro. Entre ambos, los cultivos de cebada en incontables terrazas. Las grandes montañas con sus caras al norte nevadas. A la vuelta hicimos picnic bajo un gran nogal. Cuatro de la tarde, ducha, y luego té de menta y agua en la terraza de nuestro refugio de montaña cinco estrellas. Hemos compartido la mesa, con nuestras nuevas amigas francesas. Casi no puedo hablar el francés, pero comprenderlo resulta fácil. Cosas curiosas de la mente.  El menú: sopa de cebada, cus cus, y frutas. Más té de menta. Nuestras amigas nos han ofrecido llevarnos a Marrakech, les queda de camino, van a Essaouira. Aceptamos, desde ya. Perfecto, mejor imposible.

 

8 de mayo de 2015 - Agouti - Un último petit dejeuner en nuestra apreciada guite d´etape, y a juntar las pilchas para el viaje a Marrakech, con las amigas francesas: Claire y Brigitte. En  Marrakech  subiré al servidor estas líneas, pues aquí, no lo dije, no hay internet. Creo que ni teléfonos. Aunque ya estamos de vuelta en Marrakech, describo brevemente el regreso. El camino, todo pavimentado, sube y baja por las montañas hasta Azilal. Nuestra conductora es experta en las alternativas que ofrece la ruta. En algún lugar, un trio de niños impide el paso. La técnica para evitarlos es cruel, pero efectiva. Consiste en elegir uno del grupo, sea a izquierda o derecha, y apuntarle con el auto. Los niños desaparecen instantáneamente. No nos animamos a preguntar por las posibles consecuencias, tanto si nos deteníamos o si algo sale mal. Paramos a tomar unos cafés en Azilal. A mediodía, nuestras amigas nos dejaron en pleno centro de Marrakech, a dos o tres cuadras de nuestro hotel, donde habíamos dejado las maletas en custodia el 5 de mayo. Siguen hacia la costa: ¡Buen viaje! Nosotros, desde Marrakech, pensamos seguir viaja hacia Agadir, también en la costa, más al sur que ellas.

 

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