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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

El Parque Nacional Arikok, con sus 34 Km2 de superficie, ubicado al noreste de la isla, es la otra imagen de Aruba que es necesario conocer. Su posición, a barlovento de la isla, hace que sea barrido por los vientos alisios (trade winds) y de allí sus características desérticas, con su flora y fauna acordes.

 

De utilidad al turista

Hay que llegar por algún medio  de transporte privado. En auto, dada la escasez de señales camineras, se complica un poco pero, dado el tamaño de la isla, no es difícil llegar, con un mínimo de sentido de orientación. Desde Oranjestad, o desde Palm Beach, hay que dirigirse al pueblo de San Nicolás. Allí sí, hay cartel indicador. No parece conveniente tomar una excursión: los autos alquilados en Aruba son baratos, y en la caverna Fontein hay guías gratuitos.

 

Unas horas en Arikok

Con nuestro recién alquilado Kia Picanto, y luego de una breve vuelta por el sur de la isla, estacionamos en el Complejo de visitantes del Parque.
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Curioseamos el infaltable negocio de recuerdos, pagamos entrada, y vueltos a la frescura del aire acondicionado del autito, recorrimos el bonito camino asfaltado hasta la costa noreste de la isla. Cardones, espinillos, y otros cactus menores son la vegetación a los costados del camino. En pocos minutos, vemos Boca Prins, una entrada de mar con bonitas dunas. Hay un barcito donde reponer líquidos, tomamos una gaseosa hecha en el Líbano, que de todos lados llegan mercaderías a esta isla. A pocos metros, estamos a la entrada de la Caverna Fontein, hay guías. La caverna es larga, los visitantes sólo recorren una mínima parte. En plena oscuridad, viven cangrejos y sapos. Hay unas interesantes pinturas rupestres, rodeadas de las inscripciones de los turistas, como siempre. Estalactitas y estalagmitas varias, como es de rigor en una caverna. Continuando nuestro tour, señoras y señores, nos dirigimos hacia las cavernas Quadirikiri. Y llegamos. Estas cavernas tienen algunas entradas de luz, por derrumbe del techo, lo que ayuda a recorrerlas. Los alrededores de la entrada son bonitos, y siempre acompaña el mar azúl, tan distinto al que vemos del otro lado de la isla. Bordeamos los aerogeneradores, y salimos por el lado sur del parque. Ahora retornamos hacia el norte, para visitar el puente natural. No estamos seguros si es parte del parque nacional o no. Suponemos que sí. Se ha derrumbado casi todo. Una porquería. Pero cerca están las ruinas Bushiribana, que sí justifican el desvio. Los restos de una planta de refinación de oro, de muros de piedra natural, están emplazados en un lugar bello, casi mágico. Los indios arawak lo consideraban mágico. De aquí, nos vamos a la parte norte de la isla, un poco más allá de Palm Beach.
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