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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

La travesía del Río Mekong, desde Luang Prabang, Laos (19° 53′ 35″ N, 102° 8′ 17″ E con link a GeoHack) hasta Huay Xai, Laos (20° 15′ 47″ N100° 26′ 1″ E con link a GeoHack), en la frontera con Tailandia, es un recorrido turístico popular, con estas salvedades: es más común hacerlo en sentido contrario, a favor de la corriente, y no es un viaje para aquellos turistas que necesitan de comodidades y buenos alojamientos siempre. Otra forma común de encontrar este viaje en internet es: de Chiang Kong (Tailandia) a Luang Prabang, y también hay descripciones, generalmente con excursiones compradas en agencias, desde Chiang Mai  (Tailandia) a Luang Prabang.  En una u otra dirección, la travesía dura dos días, con noche a pasar en el poblado de Pak Beng, Laos. Como la tala y la quema son cada vez más frecuentes, esté viaje perderá cada año algo de interés para los amantes de la naturaleza. Además el Mekong arrastra basuras de todas clases, lo que tampoco contribuye al imaginario de naturaleza casi virgen que el turista espera.

 

De utilidad para el turista
  • Costo de la travesía: 220000 kips laosianos (LAK) hasta Huay Xai. Es decir, 110000 LAK hasta Pak Beng, y otros 110000 LAK de Pak Beng a Huay Xai. En las agencias de Luang Prabang, pedirán unos 300000 LAK, que incluyen el tuk tuk hasta el embarcadero, a 7 km al norte de la ciudad, en el camino que pasa por el aeropuerto.
  • Duración: entre ocho y nueve horas a Pak Beng y otro tanto a Huay Xai. Es posible que haya demoras de todas clases, como motores averiados y demás.
  • Existen posibilidades más "lujosas", y por tanto, más caras: Las empresas Luag Say y Nagi of Mekong. En este caso hay que pensar en unos 130 euro por persona, que incluyen casi todo: desde la recogida en el hotel, entradas a la cueva de Pak Ou, alojamiento aceptable o bueno en Pak Beng (Mekong riverside lodge o similar), comidas y el cruce a Chiang Kong en Tailandia.
  • Es posible además hacer este viaje en lancha rápida, lo que parece un despropósito si se desea observar el río y su vida. Las lanchas rápidas tienen un largo historial de accidentes, incluso mortales. Se viaja con casco y chaleco salvavidas, sentado de a pares en unos banquillos de tablas. El nivel de ruido es muy alto. El viaje completo dura cuatro horas, con una parada para almuerzo en Pak Beng. El viaje es un poco más seguro en temporada de gran caudal.
  • El embarcadero está a unos 7 km al norte de Luang Prabang, sobre el mismo camino que va al aeropuerto, mas allá del aeropuerto. Si se va a llegar hasta allí por cuenta propia, será necesario contratar un tuk tuk confiable el día anterior. Quizá sea bueno hacerlo a través del hotel para tener a quien reclamar si se atrasa.
  • Los pasajes, como queda dicho, pueden comprarse en el mismo embarcadero, o en las agencias del centro de Luang Prabang, a costo algo mayor.
  • Se tengan los pasajes, o no, conviene llegar con la mayor anticipación posible al embarcadero. Lo ideal sería salir de Luang Prabang a las 07:30 horas. Las espera será larga, pero uno se asegura elegir el mejor asiento.
  • Los asientos son aquellos de minivan, y están sueltos sobre la cubierta. Algo pequeños, pero confortables, por lo que el consejo de llevar almohadón que dan algunos blogs está desactualizado.
  • Será conveniente llevar nuestra propia comida y bebida: a bordo hay pocas opciones, siendo casi la única los consabidos fideitos deshidratados y algún jugo de frutas. 
  • Algún entetenimiento no está demás, un libro, música, etc.
  • Pese a ser frecuente el calor, por la mañana no será raro sentir frío, por lo que es necesario algún abrigo a mano.
  • Pak Beng es un pueblucho que no merece comentarios. La hotelería es precaria, por lo que no vale la pena elegir mucho. Hay alguna panadería, y un buen restarante de comida hindú a poco de remontar la cuesta de la única calle que sale del embarcadero, a la derecha. No vale la pena pagar por un tuk tuk por tan pocos metros.
Dos días navegando

18 de abril del 2016 - El mundo del rio - Un tuktuk de esos que son una chatita dos cilindros, no una moto adaptada, nos buscó puntual. Lo habiamos contratado junto con los pasajes, en una agencia cualquiera. Siete kilómetros y llegamos al embarcadero. Tan precario como era de esperar. En minutos subimos a la embarcación.

Rio Mekong
Rio Mekong
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Rio Mekong
Rio Mekong
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Rio Mekong
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Rio Mekong
Rio Mekong
Rio Mekong
Rio Mekong
Rio Mekong
Rio Mekong
Rio MekongEmbarcadero en Pak Beng, Laos
01/18 
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Es un barco pura eslora, al menos treinta metros. De madera. Atrás hay un gran motor diesel, y aun más a popa castillaje para deposito de bultos y alguna comodidad para los tripulantes. A proa el timonel con su rueda, a continuación una hilera de dos camas por cada borda. Las gentes locales, unos cuantos, están muy a gusto desparramados en ellas. Luego hay unos nueve pares de asientos por borda, donde nos hemos acomodado locales y extranjeros, y muchos bultos. Una especie de barcito y un excusado. El primer punto de interés son las cuevas de Pak Ou, que no hemos visitado. Sólo el crucero de lujo hace esta parada en el camino a la frontera. Hace una hora que navegamos, acabamos de atravesar unos modestos rápidos. A veces las montañas se acercan hasta el agua, otras vemos placidas playas. No faltan pescadores, ni otras embarcaciones parecidas a la nuestra. Búfalos de dos colores, es decir de un color u otro. Alguna cascadita hace su mínimo aporte al gran Mekong, que viene paseándose desde el Himalaya chino, para desaguar más alla de Saigón en Vietnam. Tailandia, Laos y Camboya también reciben su paso. Cada meandro entre las rocas nos hace esperar a ver que hay luego. Otro meandro. Ni en los tramos rectos navegamos derechamente, el timonel culebrea buscando el mayor calado, o la menor corriente, o tomó cerveza de más. A propósito: vamos rio arriba, y no como yo supuse ayer sin mirar el mapa ni pensarlo un poco. El viento de marcha hace muy confortable la temperatura, no tanto para los locales, que se abrigan. Hemos visto pasar alguna lancha rápida. Son apenas más que una canoa. Los pasajeros van de a dos en unos banquitos apoyados en ambas bordas. Llevan casco. El timonel va atras, y mucho mas atras, al final del largo eje, la hélice. Es lo que se conoce como long tail, muy común en el sudeste asiático.  Ha habido muchísimos accidentes, incluso muertes en esta opción suicida para recorrer el Mekong. Y es bastante más caro. Finalmente, a las 18:00 llegamos a Pak Beng, mitad de camino, o algo así. Un pueblucho en medio de la selva. No parece haber nada para ver, y si lo hubiera, no iríamos. Nos metimos en el primer hotel subiendo la cuesta. Literalmente, el primero a la derecha. Trece dólares con aire acondicionado y baño privado. Se llama Villa Salika. Puede que haya mejores, como nos parece el que está enfrente, pero no hay ganas de investigar. Comimos "indian food" en el restaurante inmediato al hotel. Bien, rica comida.

 

19 de abril de 2016 - El fabuloso barco fluvial - El titulo de hoy es homenaje a Sir Richard Burton, el explorador inglés. No anduvo por aquí, pero recordé una novela que lo tiene por protagonista, y ya que estamos en un barco fluvial... Además el titulo de ayer era de la misma tetralogía. Anoche llovió en cantidad, con tormenta eléctrica y todo. Hoy el sol pelea por abrirse paso entre las brumas de la selva. No creo que lo consiga. Hemos madrugado, y ya estamos cómodamente sentados en nuestro barco, que es mejor que el de ayer. Hoy tenemos mesitas entre asientos, y no hay tantos pasajeros. Ya es hora de partir. Ni señales. Con algo más de una hora de navegación, hemos pasado bajo un puente, nuevo. Al costado han quedado abandonadas las balsas jubiladas. El "progreso" es evidente por todos lados. Da pena ver las áreas de selva quemadas para plantar alguna cosa. Probablemente bananas, que no valen nada en ningún lugar del mundo. Los taludes de nuevos caminos, las columnas de energía. Todo esta siendo sometido a la mano destructora del hombre. Quien quiera ver la selva tendrá que apurarse. Mientras tanto el poderoso Mekong arrastra toneladas de basura hacia el lejano mar. Nadie cuida nada por estos rincones del mundo llenos de gente. Gente que produce más gente que produce más gente que... Y las horas pasaron, y comenzamos a navegar aguas internacionales, Tailandia y Laos. Y pasamos bajo el puente de la fraternidad. Y, y, y se plantó el motor a pocos minutos de nuestro destino. La corriente nos hacía retroceder, y estos barcos no conocen ancla. Dos marineros al agua, hasta la orilla cercana, llevando cabos, y quedamos amarrados. En unos veinte minutos estuvo arreglado el motor, y en este preciso momento volvemos a navegar. Casi seguro que no cruzaremos hoy a Tailandia. Pero cruzamos. Hicimos la papelería. El de inmigraciones de Laos, cobra una modesta cifra por lo que es gratis. Algunos no deseamos discutir, estamos cansados y apurados por llegar a algún hotel. Otros se niegan y pasan gratis. Subimos a un ómnibus que nos llevará mediante un pago algo exagerado para los estándares locales, al otro lado del río. Mas que un bus, parece una disco, por la música y las luces interiores. En inmigraciones de Tailandia nos hicieron escribir nuestro futuro domicilio, que todos ignoramos. El oficial de inmigración instruye para que pongamos Chiangkhon Guesthouse. Todos pusimos lo mismo, exitoso este alojamiento. "Burrocracia" diría mi amigo Yamandú. Una minivan nos llevó al pueblo, por una cifra razonable. Aterrizamos en un alojamiento cualquiera, creo que se llama Siam Riverside. Por doce dólares... Hay aire acondicionado y baño privado. ahora saldremos a comer alguna cosa. Mañana estaremos, si la suerte lo ďispone, en Chiang Mai.

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