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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

 

Bergama es una ciudad del distrito de Izmir, al norte de la ciudad de Izmir. Es grande, y muy poblada, aunque la ciudad antigua es la única parte frecuentada por los turistas. Los atractivos principales son la Acrópolis y el Asklepion, donde ejerció la medicina Galeno. Hay otros atractivos: La basílica roja, la mezquita y dos caravanserai del siglo XIV. Las coordenadas, con link a GeoHack son: 39°07′N 27°11′E

 
De utilidad al turista
  • El aeropuerto más cercano es el de la ciudad de Izmir (Esmirna), emplazado a unos 100 km. Este aeropuerto se llama Adnan Menderes (ADB) y está al sur de Izmir, a 26 km de la terminal de buses (otogar), donde habrá que llegar para conseguir un bus hacia Bergama. La distancia de Izmir a Bergama es de algo más de 80 km.
  • Hay varias terminales de buses en Bergama, el esquema es muy confuso. Llegando en minibus, y teniendo aspecto de turistas, es probable que el chofer del minibus nos deje (sin preguntar nada) en la que se encuentra en la ciudad vieja, muy conveniente.
  • Los hoteles de precio medio o bajo, están en la ciudad vieja. 
  • La basílica roja y la Acrópolis están próximas a la ciudad vieja. Se llega caminando. El Asklepion está algo más lejos, es posible ir a pié, implica una subida menor.
  • El clima: la estacion seca corresponde al verano, con temperatura máxima de 33º. El invierno tampoco es muy lluvioso, con una temperatura media de 7º y una mínima de 3º.
  • La electricidad es 220 v, con tomas de patas cilíndricas de norma europea.
  • La moneda es la lira turca (TRY). Un USD compra algo menos de 4 liras turcas.
  • El idioma es el turco, aunque en los lugares destinados al turismo se habla inglés.

 

Botonhoteles

 

24 horas en Bergama

26 de septiembre de 2012 -Bergama - Después de algunas vueltas, nos instalamos en una pansiyon (hotel dos estrellas) que parecía fea, por nombre Pergamum, pero que resultó linda por dentro, extremadamente limpia, y con una familia de propietarios simpáticos y amables. Todo un acierto, luego de peregrinar por algunas otras, sin éxito, o por falta de lugar, o por exceso de tarifa. Como suele suceder, ésta fue la primera que vimos.

Bergama
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Primero me retrotraigo a anoche: Comimos con una pareja de vascos muy viajados, más que simpáticos, Marta y Alvaro. Conversamos de nuestras experiencias de viajeros y de otro montón de cosas. Nos habíamos conocido en el poco interesante anfiteatro de Kas. Nos volvimos a encontrar en las ruinas de Efesos, nuestra escala anterior, en Selçuk. Compartimos un par de horas o más, conversando en nuestra lengua, cosa buena. Hoy temprano nos volvimos a encontrar en la terminal de buses de Selçuk, y nos despedimos como viejos amigos nuevos. Ellos iban para el interior, a Konia, con ganas de ver los derviches danzantes, nosotros hacia Bergama.

Y aquí en Bergama, cómodamente instalados, ya hemos visitado los dos lugares importantes: El Asklepion, y, cuándo no, una Akropolis. El Asklepion, cuento para los burros igual que nosotros, era un hospital y templo. Allí ejerció su profesión médica nada menos que un tal Galeno. Ahí te curaban con música, barro, agua y enemas. El diagnóstico lo hacían con el análisis de los sueños. Segismundo, chupate esa mandarina, unos dieciocho siglos antes que inventaras la envidia del pene. Los moribundos no podían entrar, para evitar juicios por mala praxis. No, era para no ofender a Asklepion, que era dios pero no hacía milagros. Del Asklepion descendimos hasta el centro de la ciudad caminando bajo el sol intenso del mediodía. Encontramos por allí un restaurante local, y nos mandamos el consabido pide con airan. Repuesto el cuerpo de las fatigas turísticas matutinas, nos trasladamos a la Akropolis, también caminando. La Acrópolis de Bergama tiene lo de siempre, y como de costumbre está en lo alto de una colina, en este caso bastante elevada. Felizmente hay un bonito funicular para subir, aunque agrega unas cuantas liras turcas al precio de la entrada. No hubo que recurrir a nuestros músculos, que las ruinas han arruinado bastante. El teatro es un verdadero abismo por lo inclinado, al que se llega por un pequeño túnel. El templo de Trajano, muy bonito, aunque no sean muchas las columnas en pié. El paisaje desde la Akropolis es de lo más bello. Un lugar imprescindible, si uno está en Bergama. De vuelta en nuestra pensión, nos hemos tomado un litro de cerveza cada uno, en la terraza de la pensión. Nos vamos a comer. Hay hambre. Mañana nos iremos: pensábamos quedarnos dos días, pero ya hemos visitado los atractivos principales. Lamentaremos perdernos la compañía de esta agradable familia que regentea la pensión. Alquilan la casa, pero pretenden comprarla. Él es, además, taxista. Esta mañana fue quien nos llevó hasta el Asklepion y nos ahorró la subida. Como la mayoría de los turcos, gente laboriosa. Nuestro siguiente destino: Ayvalik.

 

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