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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos Datos

La ciudad de Viena es la capital de Austria, asentada en las márgenes del Rio Danubio, entre los bosques. Tiene unos dos milones y medio de habitantes. El centro histório es Patrimonio de la Humanidad. Las coordenadas del centro histórico, con link a GeoHack son: 48°13´00" N 16°23´00" E

 

Viena resumida

Viena, 4 de junio de 2010, por la noche El vuelo desde Atenas fue excelente. Aegyan Airlines, buena compañía, hasta azafatas lindas, por no hablar de la comida, excelente para un vuelo de apenas dos horas. En el aeropuerto tienen buena información turística. Así que en un bus y algo de metro, que tiene unos delirantes nombres de estaciones en alemán, imposibles de retener, más unas cuadras remolcando las malditas valijas, llegamos a nuestro hotel. El Eurostar Hotel, cuatro estrellas no muy brillantes pero cuatro al fin. Tenemos una linda habitación, y hasta hay piscina cubierta. Baño general, y salimos como a las nueve de la noche hacia el centro, en el tranvía. Casi muy tarde para las costumbres locales. Nos pasamos de la estación Schotentor, y el tram casi nos devuelve al hotel antes de darnos cuenta. En la segunda vez nos salió bien.

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Sin pagar en ningún caso, por sugerencia de una parejita de chicas. Muy argentinos nosotros. Caminamos algo, sin rumbo, a lo largo de la avenida, con buena iluminación de los edificios históricos. El paseo también tenía la intención de encontrar dónde comer. Luego de algunas indecisiones, no muchas porque a esa hora quedaban pocas opciones, nos sentamos en un restaurante italiano bastante elegante a festejar el cumpleaños de Enzo. Buena cena y momento agradable.

 

Viena, 5 de junio de 2010. Hoy aprovechamos ampliamente el magnífico desayuno que ofrece el hotel. Deglutimos lo tradicional, cereales, yoghurt, y además salchichas, fiambres, huevos revueltos, de todo. A las ocho ya estábamos en el centro. Muy bonito. Dimos unas vueltas, cambié unos cheques y nos subimos al campanario de la catedral. Iglesia gótica, muy buena vista de la ciudad. Unas cuadras más, y, caminando por el centro, llegamos al museo Leopoldina. Finalmente no entramos, vaya uno a saber porqué. Cruzando el parque, arribamos al Kunsthistorisches Museum, enorme. Nos atragantamos de obras de arte: Durero, Hölderling, Velázquez, Tintoretto, Caravagio, cientos más. Aquí debo confesar que tanto santo y tanto cristo me confunden, por no decir que me aburren profundamente. Menos mal que por ahí esta mi amigo Peter Brueghel. Uno alegre, en contraste con tanta sangre y sufrimientos. De vuelta en la Theresenplatz, rumbeamos para el palacio imperial, pero está dividido en varios museos no muy interesantes. Desistimos. Afuera, en la inmensa plaza hay montones de orquestas con sus distintos uniformes, quizá se trata de alguna clase de competencia, no averiguamos. Por el momento ninguna toca, una lástima. Yo cargoseo para visitar el museo de arte moderno, que no está lejos. El Mumok no resultó muy bueno, salvo por el shop de baratijas de buen diseño, y dejamos allí algún euro. Otra vez la Theresenplatz. Descanso en el hotel, y a las nueve había concierto, con entradas ya compradas. Así que salimos con tiempo suficiente, como para ir a comprar los pasajes a Budapest, morfar y llegar tranquilos y a horario. Hasta pagamos el pasaje del metro. Compramos los pasajes en tren de alta velocidad pero nos atrasamos, así que ni comimos, ni llegamos tranquilos. Sólo a tiempo. Así que después del concierto, hecho a base de compositores vieneses, por fin comimos. Que no sólo del espíritu se vive. Hot dogs en un carrito callejero, excelentes. Con gorda austríaca medio mala onda atendiendo y todo.Yo me había pasado el dia reclamando ese menú, mas que nada por joder y divertirme un poco, pero lo que era broma, resultó buena idea. Después, pizzería en el centro. Muy buena la pizza y mejor aún cerveza. Volvimos al hotel en el tram, sin pagar, como de costumbre.

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