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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

Bosa es una pequeña ciudad emplazada en la costa oeste de la isla de Cerdeña, Italia. Tiene un pequeño pero bonito centro histórico, de callejuelas estrechas y casas de tres pisos. Varias iglesias, y un castillo dominando el pueblo, con historia aragonesa y local. Bordea el centro histórico el río Temo, el único navegable (por siete kilómetros) de la isla. Tiene una población, en disminución, no alcanzaba en 2001 a los 8.000 habitantes. Sus coordenadas, con link a GeoHack, con múltiples mapas, son: 40°17′56″ N, 08°29′52″ E

 

Datos prácticos para el turista
    • El aeropuerto más cercano a Bossa es el de la ciudad de Alghero, conocido como Aeropuerto de Alghero-Fertilia. Tiene por código AHO. Está a 4 km. al noroeste de la ciudad de Alghero. Tiene muchos servicios: Comercios, restaurantes, oficina de información (abierta 24 hs.), casa de cambio, ATM, alquiler (nolegio) de automóviles, perdidos y encontrados, máquina de venta de billetes de autobús.
    • Llegan al aeropuerto varias compañías aéreas: Air Alsie, Air Nostrum, Alitalia, Blue Air, Corendon Airlines, Easyjet, Jettime, Ryanair, Sas, Tui Airways, Tuifly Nordic, Volotea, Vueling, Wizz Air.
    • Para llegar desde el aeropuerto a Bosa se cuenta con un bus de la empresa ARST (ver horarios), con varias frecuencias diarias. 
    • Hay gran frecuencia desde el aeropuerto a la ciudad de Alghero (ver horarios) y tambien extraurbanos (ver horarios) hacia Sassari, Stintino, Santa Teresa Gallura, Nuoro, Cagliari y Macomer. Horarios y tarifas en el sitio de la empresa administradora: ARST.
    • En temporada ARST ofrece un "Trenino Verde", de trocha angosta que hace distintos recorridos.  Hay uno desde Bosa a Macomer, con un recorrido corto e interesante.
    • En la ciudad son de atractivo turístico el centro histórico y su duomo. En las afueras el Castillo de Malaspina, con una capilla con frescos del siglo XIII. El castillo ofrece bonitas viastas de la ciudad. Las playas en la desembocadura del río Temo, en Bosa Marina, son muy visitadas por los turistas.
    • Hay buena oferta de alojamiento en Bosa, tanto céntricos como en Bosa Marina. En temporada de verano, será conveniente reservar con anticipación.
    • El clima de Bosa es mediterráneo, suave. La proximidad del mar atenúa el calor veraniego. Hay inviernos suaves, primaveras tibias, otoños y veranos muy cálidos. La temperatura media en agosto es de 30ºC con máxima absoluta registrada de 42ºC en julio.  En invierno la media de bajas es de 5ºC (enero) y la mayor baja puede alcanzar los -5°C. Las lluvias son más frecuentes en invierno, con 70 mm. de lluvia promedio en enero. Por contario, en julio, la lluvia puede ser casi nula.
    • La electricidad es de 220 V. Los tomas son de dos patas cilíndricas, de norma europea, el tipo F, llamado Schuko. A veces tienen tres orificios en línea, siendo el del medio "tierra" y que no impedirá usar fichas de dos patas cilíndricas comunes. Ver los tipos de tomacorrientes.
    • La moneda es el Euro, código EUR, símbolo €. En la ciudad hay dos bancos (Sardegna y Unicredit ) con cajeros electrónicos (ATM). Las tarjetas preferidas son Visa y Mastercard. Conversión exacta: EUR to USD
    • El idioma es el italiano. Hay dialectos. Es fácil encontrar personas que hablen otros idiomas.
Un día de lluvia, con visita a Bosa y Alghero

21 de mayo de 2018 - 9º día de viaje - Bosa y Alghero - El despertador sonó a las siete y media, que en nuestra patria serían las dos y media. Esto en previsión del paseo programado a Bosa y Alghero. Es que las distancias en la isla son cortas, pero las velocidades promedio son bajas, por lo que los locales hablan de distancias mencionando el tiempo que lleva recorrerlas. Así, Bosa y Alghero quedan a dos horas de Olbia. Ya en camino, paramos a reponer bencina en una estación automatizada, como la mayoría por aquí. La elegimos porque vimos que había un gordito atendiendo. Aprendimos (no muy bien) con él cómo hacer la carga y continuamos viaje por autopista (sin banquina) hasta Nuoro, ciudad en medio de la isla. Desde allí con lluvia, y ya fuera de la autopista, pasamos por Macomer, pueblo que ni vimos, y descendimos hacia el mar, hasta Bosa.

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Por suerte encontramos estacionamiento cerca del centro. Vestidos con impermeable y calzado de playa, paseamos bajo la lluvia a veces algo intensa, a veces llovizna, por las callecitas del centro histórico, que nos pareció muy bonito. Tomamos unos capucchinos en un bar, cuyos arcos deben tener varios siglos, y luego compramos algunas delicias en una panadería, con arcos ídem. El río poblado de embarcaciones de pesca, nada de veleros ni barcos deportivos. Lástima que la lluvia no nos permitió disfrutar más del pueblo. Subimos en auto hasta el castillo, pero como corresponde al turismo europeo, hubo que recorrer una larga escalera. Llegamos algo agitados a la boletería donde pagamos € 4,00 cada uno, lo que nos dió derecho a recorrer toda la muralla y a visitar una capilla con frescos bastante deteriorados del siglo XIII, que fueron decubiertos en 1970, bajo una capa de cal. Las vistas desde la muralla, excelentes.
Iniciamos el camino hacia Alghero, que discurre entre las montañas y el mar. Hermosas vistas al mar, por momentos a buena altura. Para mayor contento, el sol apareció entre las nubes y hasta pasamos calor. Finalmente llegamos a Alghero, según dicen, la más sarda de las ciudades sardas. Bonita ciudad sobre acantilados. La avenida costera nos permitió estacionar, y nos largamos a recorrer el centro histórico. Una curiosidad de Alghero es que allí se habla un dialecto de origen catalán. Esto se percibe hasta en los nombres de las calles, denominadas "carrer" como en Barcelona. Hay muchos comercios que venden joyas hechas con coral rojo, muy llamativas. El paseo que dá al mar es agradable y paisajístico, con torres de otras épocas, como la de San Telmo, que domina el puerto. Como siempre, no visitamos la catedral, con bonito campanario gótico y una fachada neoclásica que sólo merece una pronta demolición. Comimos unos tramezzinos en una pizzería donde no había pizza, seguramente por el horario. Deambulamos largo rato por las calles peatonales del centro histórico, y ya cansados, volvimos hasta el auto. Logramos salir de Alghero sin perdernos, había buena señalización. El camino de regreso, atravesando la campiña sarda, fue algo cansador por causa de la lluvia y de la construcción de una autopista, de la cual aprovechamos algunos tramos.

 

 

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