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Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

La ciudad de las torres. Una pequeña población de unos ocho mil habitantes, es un paseo diferente para quienes recorren la Toscana. A mitad de camino entre Siena y Florencia, su ubicación es más que conveniente para el turista que desee asomarse al mundo medieval. Para facilitar la llegada y consultar distintos servicios de mapas aquí están las coordenadas: 43°28′0″N 11°3′0″E

 

De visita en San Gimignano, 19 de mayo de 2010

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Hemos visitado San Gimignano, guiados por Nino y Silvana. Nino, médico de emergencias, persona muy agradable. Es hijo de nuestro anfitrión Paolo, aquí cerca en Monsumanno Terme. Hay algo que me agrada de Nino: le entiendo todo lo que habla, cosa que no me sucede con la mayoria de los italianos. Silvana es su esposa. Unos guías de lujo. Llegamos por bonitos caminos regionales. Apenas en el pueblo se te caen las medias por la cálida belleza del pueblo. Que está en una colina, con un fuerte en lo más alto. Y quince torres, creo que son quince, aunque fueron 72, según los registros. A las calles, sólo peatonales, dan infinidad de comercios dedicados a extraerles todos los euros posibles a los turistas, al igual que en muchos otros pueblos de la Toscana. Se destaca en esto de los comercios la Via San Giovanni. Una preciosidad de pueblo, con varias iglesias, de las que visitamos San Agustín, que tiene una apreciable colección de piinturas, aunque no medievales, sino del Renacimiento. El almuerzo fué muy agradable, en uno de los tantos restaurantes de la ciudad. Quienes aprecian el vino tomaron el clásico del lugar: Vernaccia de San Gimignano. Gloria y yo nos mantuvimos fieles a la cerveza Nastro Azurro. Luego del almuerzo se largó a llover, lo que no nos impidió seguir explorando la citadella. Enzo nos hizo reír mucho danzando bajo su paraguas y silbando "Just walking in the rain", y los demás lo imitamos. Así, bajo los paraguas, llegamos al punto más alto del poblado, con un museo del vino, Que visitaron Enzo y Marcela, mientras nosotros visitabamos un parquecito anexo, resto probable del fuerte que coronaba el pueblo. El día concluyó en casa de Nino y Silvana, en Montecatini Terme. Tomamos algunas cosas y, claro, comimos algo, como de costumbre. Volvimos para agregar otra comida en casa de Paolo y Nella en Monsumanno Terme (lasagna ad forno).

Actualizado (Lunes, 25 de Junio de 2012 15:15)

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