EstuvimoS

Las personas no hacen el viaje, el viaje hace a las personas

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Algunos datos

 

En construcción, disculpe las molestias.

 

De utilidad al turista

 

En construcción, disculpe las molestias.

  • El aeropuerto de Lisboa, conocido como Lisboa Portela, tiene código LIS. Es la entrada principal a Portugal. Hay toda clase de servicios: gastronomía, compras, bancos y casas de cambio, guarda de equipajes, etc.
  • Para llegar al centro de la ciudad el método mas rápido y económico es el metro. Aquí hay un mapa. Demora 15 minutos al centro comercial de la ciudad. La línea roja es la que sale desde el aeropuerto, y conecta con las tres otras líneas: Verde, Azul y Amarilla. Se puede comprar un boleto de ida sólo € 1,40 o bien otro para todo el día, € 6,00 que sirve además para otros medios de transporte público.
  • Hay también tres líneas de Aerobus, que parten cada 20 minutos y tienen compartimientos ideales para los que viajan con mucho equipaje. El viaje cuesta € 6,50. Varias líneas de buses urbanos (705, 722, 744 y 783) pasan por el aeropuerto, con distintos destinos en la ciudad.
  • Hay tres tipos de tarjetas útiles para pagar el transporte público: Lisboa Card, Sete Colinas Card y Zapping Card. La más completa es la Lisboa Card. La Sete Colinas sirve para sólo un medio de transporte, aquel para el que se la compró. La tarjeta Lisboa es de aquellas que cubren por determinado período (1, 2, 3 días) el transporte publico (incluyendo el elevador Santa Justa) y entradas a museos y monumentos, tales como el Monasterio de los Gerónimos e incluye viajes a Sintra y Cascais. Costo: € 19,00  € 32,00 y € 40,00 para 1, 2 y 3 días. Habrá que ver qué es lo que se desea visitar, para hacer un balance de la conveniencia de estas tarjetas. La Tarjeta Lisboa puede comprarse aquí o al llegar al aeropuerto.
  • El taxi costará unos € 15,00. Hay alquiler de autos en el mismo aeropuerto.
  • En la ciudad el metro es también el método de transporte más rapido, pero debe al menos hacerse un trayecto en el histórico tranvía 28, que recorre gran parte de los atractivos de la ciudad. Subir las empinadas y estrechas calles de Lisboa amenazando permanentes roces con autos, peatones y esquinas, es una experiencia especial.
  • Los puntos de interés se agrupan en unas tres zonas principales, todas vinculadas a través del sistema de tranvías, y una cuarta, a visitar con el metro.
  • Hay hotelería abundante y para distintos presupuestos, pero la demanda es alta, por lo que será conveniente reservar previamente.
  • El clima de Lisboa es subtropical mediterráneo. Desde noviembre a febrero se precipitan 110 mm de lluvia en cada mes. En esos meses, la temperatura mínima es de 9º C, y la máxima puede alcanzar los 18º C. En verano las temperaturas oscilan entre 15º y 28º C, siendo la estación más seca, con escasísimas lluvias.
  • La elecricidad es de 220 v, con tomacorrientes de patas cilíndricas de norma europea (Tipo C y F).
  • La moneda es el Euro. Hay bancos y cajeros automáticos abundantes. En la mayoría de los hoteles y restaurantes se aceptan tarjetas de crédito, normalmente Visa y Mastercard.
  • El idioma es el portugués de Portugal, diferente al de Brasil.

 

Botonhoteles

 

 
 
Lugares de interés

Como decíamos arriba, hay tres zonas de interés a las cuales puede llegarse en tranvía, y una cuarta a la que se llega en el metro.

 

Alfama, en el tranvía 28

  • Castelo (Castillo San Jorge)
  • Feira da Ladra
  • Miradores das Portas do Sol y de Santa Lucía
  • Catedral da Sé

Baixa,Chiado y Alto en el tranvía 28

  • Plaza del Comercio
  • Mirador del Arco de la Rúa Augusta
  • Elevador de Santa Justa, que nos llevará al Barrio Alto, con sus miradores y cafés y el Convento do Carmo.
  • Plaza del Rossio

Belem, en el tranvía 15

  • Monasterio de los Jerónimos
  • Monumento a los Descubrimientos
  • Torre de Belem
  • Museu Colecção Berardo (imperdible para los interesados en arte moderno y contemporáneo)

Parque de las naciones, en el metro, estación Oriente.

  • Oceanario de Lisboa

Desde Lisboa existen dos paseos turísticos por excelencia: Sintra y Cascais por un lado y Óbidos por otro. Sintra ofrece castillos reales y la famosa quinta de La Regaleira. Sintra es un pueblo que parece extraido de algún cuento de hadas y reyes. Cascais ofrece más palacios y la costa con acantilados, entre los que destaca la Boca do Inferno. Para llegar, nada más sencillo que tomar el tren en la estación lisboeta de Rossio, a pasos de Baixa. El ticket del viaje es de € 4,30, ida y vuelta.

Una estadía en mayo de 2015
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29 de mayo de 2015 - Lisboa - Llegamos en bus desde Tavira, a eso de las dos de la tarde. El bus 701 nos llevó hasta Prazeres, barrio donde tenemos departamento por cinco días. Como acostumbramos, dejamos los petates y poco después nos subimos al loco tranvía 28. Este sobreviviente de otro siglo nos llevo traqueteando y rozando autos y edificios hasta el centro. Deambulamos por la Praça do Comercio, por la Rua Augusta, la Praça da Figueira y alrededores. Compramos las necesarias tarjetas para el transporte público, ya que sin ellas cada viaje es carísimo. Con ellas a cambio, es sólo caro. € 2,80/ € 1,20. Volvimos a casa traqueteando otra vez en el 28, y eso es todo por hoy.

 

30 de mayo de 2015 - Lisboa - Hoy tenemos: Castelo y Convento do Carmo (del Carmen). Nuestro conocido tranvía 28 nos llevó hasta el Arco Grande da Cima. Vimos el mercado de las pulgas que acontece los domingos, conocido como Feira la Ladra.. Bajamos un poco hasta el mirador Das Portas do Sol, y de alli subimos a conocer el Castelo, interesante, que nos llevo un par de horas recorrer. Hay, en una de las torres, una cámara oscura, que permite ver toda la ciudad, mas o menos como desde cualquier torre del castillo, pero con un mecanismo de periscopio, y un relator de lo que uno va viendo, bueno para aprender la ciudad. La visita al Castelo cuesta € 10 por cada uno. Ya cansados, pero insistidores, bajamos por las laberínticas callejuelas y escaleras de Alfama hasta el Convento do Carmo, € 7 por cabeza, una ex iglesia sin techo, a causa del terremoto de 1755, que se combinó con incendio y tsunami. Fue reconstruida en parte hasta que un buen día se cansaron. Y quedó sin techo, para que las oraciones se escuchen mejor allá en lo alto. Tiene un pequeño museo. Es de esos lugares que todo turista debe visitar. Para completar, nos transladamos a Belem, para ver el Mosterio (monasterio) dos Geronimos. Para llegar, fuimos infieles al 28, tomamos el tranvía 15, moderno, con aire acondicionado, y, claro, mucho menos romántico. Solo vimos la iglesia de los Geronimos,  de acceso gratuito, y evitamos pagar por entrar al claustro.  Como la ubicación es a orillas del Tajo, allá fuimos a ver el río y los muchos veleros. Es obligatorio contemplar el Padrão dos Descobrimentos, un monumento a los navegantes de la época de oro portuguesa. Tiene forma de nave cruzada con torre. Lo contemplamos, y luego invertimos más de una hora recorriendo a los apurones (ya era tarde) el Museu Colecção Berardo. La colección de arte de don Berardo, un tipo que con una billetera enorme compró obritas de algunos pintores desconocidos como Picasso, Warhol, Klein, Miró y muchos otros. Hay dadaísmo, surrealismo, pop art y cuanto ismo del siglo pasado haya existido. También obras de arte contemporáneo. La visita es gratis. Nos echaron a las siete de la tarde, cerraban. El 15 nos dejó en Cais do Sodré, cerca del centro, y una vez más, el 28 nos dejó en casa.

 

31 de mayo de 2015 - Lisboa y Sintra - La visita a la fantástica Sintra puede leerse en nuestro artículo titulado, justamente, Sintra.

 

1 de junio de 2015 - Lisboa y Óbidos - El paseo a la bonita villa de Óbidos puede verse y leerse en el artículo titulado, como puede suponerse, Óbidos.

 

2 de junio de 2015 - Lisboa - Para empezar, tomamos un tranvía equivocado, y por un recorrido algo distinto, llegamos a donde deseábamos, para tomar el metro. En la línea vermelha (colorada) llegamos a la estación Moscavide, cercana a nuestro objetivo. El paseo programado fue al oceanario, una visita fuera del acostumbrado menú de las ciudades, es decir museos, templos, castillos y plazas. Para empezar, nos encontramos con la Lisboa moderna, de altos edificios, shopings, fuentes originales. Uno de estos edificios llamativos es el oceanario. Dentro, un tanque gigantesco con variedad de peces. A él se abren enormes ventanas, que hacen que uno crea que está sumergido. La mejor forma de ver la vida marina sin mojarse. Ademas, alrededor de este tanque, hay una buena cantidad de tanques más pequeños, con distintas temperaturas de agua, o intensidad de luz, para ver peces de las profundidades, o de aguas tropicales, o antárticos, o focas, lo que sea. No es barato, € 17 por persona. Hay descuentos para niños, estudiantes, o mayores de 65. Fascinante es la palabra para el oceanario. Y nada de pobres delfines u orcas haciendo gracias con un adiestrador. Muy bien. Compramos algunos recuerdos en la tienda infaltable. A la vuelta paseamos por el centro brevemente, y tomamos nuestro viejo amigo, el tranvia 28 para volver a casa. Una vez más tomamos uno equivocado, y una vez más nos dejó casi donde deseábamos, eso fue bueno. Ya tenemos los pasajes de tren. Mañana, nos vamos a Coimbra.

 

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