Agua y bocadillos, siempre a mano

Lo primero es llevar agua siempre. La botella personal la habremos llenado en el alojamiento. Lo segundo es tener siempre un bocadillo. Nada más molesto que el hambre cuando recorremos ese barrio elegante lleno de carísimos restauranyes. Una fruta, una barra de cereales, porqué no un chocolate, o bien unos panecillos que liberamos de la mesa del desayuno del hotel.

Comer en casa

El alquiler de un departamento, o un hostel con facilidades para cocinar, aliviarán nuestro presupuesto en forma notable. Recordemos que dormir, comer y transportarse constituyen el núcleo del gasto viajero. Por cierto, un departamento será generalmente mas barato que un hotel, y contaremos con una cocina.

Comida Callejera

Nada como la comida callejera. En muchos países es casi una obligación probarla. Por ejemplo, en Tailandia. Simplemente miremos en cual de los puestos callejeros hay más clientela, para asegurarnos la calidad de unas deliciosas larvas, o algo más tradicional. Hablando de las gentes locales, ellos seguro que saben más que uno, así que a seguirlos, ya sea al puesto callejero o algun barcito algo escondido de las huellas turísticas. Para comer, nada mejor que huir de la zona turística. Con caminar unos 10 minutos en cualquier dirección, llegaremos a un restaurante o panadería de precio común para gentes locales. Como dice un amigo, para pagar caro, nada mejor que sentarse enfrente de la plaza principal. "Kumpir" lleno de cosas no muy saludables en una calle de Amasra, Turquía, qué delicia.

Los supermercados

También es buena idea visitar los supermercados. De paso que uno hace turismo gastronómico, compraremos a buen precio nuestro menú en un picnic en cualquier parque. O bien en la plaza principal que mencionamos recién, porqué no.

Ir a las ferias de los pueblos o ciudades es otro recurso, que, amén de turístico, nos puede dotar de algunos deliciosos elementos. De paso estaremos comprando al productor de la zona, que nos ofrece sus productos sin intermediarios. Bueno para todos (menos para los intermediarios).

Si llevamos una mochila del día: porqué no tener una bolsa impermeable. Nos sobró media porción de pastel. ¡A la bolsa! Nuestros amigos quieren abandonar esa pizza casi entera. ¡A la bolsa!

Restaurantes

De vez en cuando hay que ir al restaurante. Porque no hay ganas de otra cosa, porque sí, porque nos gustó la apariencia. Nada más obvio: Mirar la lista de precios con detenimiento. Mirar si hay impuestos o sobrecargos, y si nada dice, preguntar. En este rubro caen las comidas en los aeropuertos. Ya lo hemos dicho en el artículo de los aeropuertos: Ni por casualidad comer dentro de un aeropuerto. Pero nuestra barriga reclama insistentemente mientras esperamos nuestro avión. Un recurso de emergencia: ir a lguna cadena de fast food. Acostumbran tener el mismo precio que fuera del aeropuerto. Mencionando las cadenas de fast food, pueden ser un recurso de última instancia. De acuerdo, no hay nada menos turístico que una hamburguesa estandarizada en todo el mundo. Pero a veces pueden ser un recurso de precio razonable.

Panaderías

En muchos países, las panaderías ofrecen algunas comidas simples, como sandwiches, pizzas, y otras generalmente basadas en el producto principal, el pan. Algunas hasta ofrecen alguna mesita dentro o en la vereda para consumir nuestra compra. Un "burek" en una panadería de Split, Croacia, difícilmente se consiga mejor en un restaurante. 

Como los musulmanes, nada de alcohol

Una muy mala: evitemos beber alcohol. Los cocktailes, la cerveza, ni hablar del vino, agregarán una suma bien importante a nuestro presupuesto de viaje. Estará permitido comprar algo en el supermercado.Podriamos ser indulgentes con nosotros mismos, si justo estamos en momento de happy hour.

Algunos Posts