Paso a paso

Caminar es bueno para la salud y el bolsillo. Hay que tratar de caminar a donde sea, una vez que hemos llegado a nuestro destino. No sólo se ahorra dinero, se conoce más. Ayuda a digerir esas comidas que nunca antes habíamos probado, y que estaban llenas de calorías. Mantiene un buen estado físico. Uno se puede premiar con una cerveza bien fría al final de la caminata. Un consejo: mantengamos un paso firme, nada de "paso de ir de compras". Aunque parezca lo contario, el paso lento cansa más que un cierto ritmo, e impide llegar a ese monumento tan famoso. Además, no pensamos comprar nada, así que para qué perder tiempo mirando vidrieras de ropa de marcas famosas que también están en nuestra ciudad.

¿Taxi?

¿Tomamos un taxi? es el método más costoso siempre. A veces no queda más remedio. Aquí hay que tener en cuenta dos cosas. La primera es fijar el precio antes de subir. Los taxistas tienen inacabables recursos para extraernos nuestro dinero. Uno común es generar confusión entre "fifteen" y "fifty", Hay mil más, concentrémosnos en que el costo quede perfectamente establecido. El otro recurso posible en esta materia es usar alguna aplicación. La conocida Uber, hay muchas más.

Nada de perder el rumbo

Perderse puede resultar caro. Hay que saber dónde estamos, y cómo volveremos a nuestro alojamiento. Nuestra favorita es maps.me, pero aquellos que gustan de Google maps tampoco se perderán. Ambas permiten descargar los mapas antes de viajar, y podremos usarlos off-line. Detalle: los ladrones están atentos a un turista que camina abstraído en seguir la flecha en la pantallita. Atención dividida es el recurso, ojeada al celular, atención al ambiente que nos rodea, atención a nuestros bolsillos, atención a nuestras pertenencias, vuelta a ojeada al celular, y así. Un poco a cada cosa, siguiendo un patrón de atención.

Transporte público local

El transporte público es mejor. Es más económico, y permite conocer el lugar mejor. Nada que ver con un bus turístico. Un chapa en Moçambique, o un songthaeu en Tailandia permiten compartir el viaje con la población local, y hasta hacer amistades nuevas. Alguna vez un poblador nos ha pagado el importe de algún viaje de poco costo en Turquía.

Pedalear

La bicicleta es genial. El único combustible que emplea es el agua que bebemos. A la velocidad de la bicicleta habrá tiempo para ver de verdad el paisaje, o la ciudad. La bicicleta es fácil de transportar en otros transportes cuando la distancia entre un punto y otro de nuestro recorrido sea excesiva para nuestro físico o para el tiempo del que disponemos. Al transportarnos en bici, es probable que una tienda de acampada sea nuestro alojamiento, con lo que el dormir costará poco o bien nada. Muchas ciudades ofrecen bicicletas gratis, o bien alguna aplicación en nuestro teléfono nos pemitirá localizar bicicletas de alquiler por modesto precio. En los mapas disponibles en los teléfonos (Maps.me es nuestro favorito) están identificados los comercios que alquilan bicicletas. Como crema del pastel, pedalear reducirá algo nuestra barriga.

Dormir en viaje

Viajar de noche permite ahorro en alojamiento. El triqui-tritraque del tren ayuda al sueño, y mientras vamos hacia nuestro siguiente destino ahorramos en alojamiento. Lo que justifica el pago de un camarote, o, como en muchos trenes asiáticos, una cama en un vagón cama, que remeda la habitación común de un hostel. El bus no es el lugar más cómodo para dormir, las butacas suelen ser poco confortables. Algunos países ofrecen en recorridos de larga distancia, cómodos buses cama. La diferencia de costo con una butaca será compensada por el ahorro en alojamiento, si viajamos de noche.

Compartir viaje

Nada mejor que viajar en el automóvil de alguien que pretende reducir su gastos de viaje. Viajaremos más rápido y más barato que en bus. El sitio más adecuado para encontrar ofertas de viaje es Blablacar. El origen de este sitio de encuentro entre viajeros es francés, pero hay para muchos países, como, por ejemplo España o Argentina.